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Ajuar

Conjunto de enseres que reciben los novios de los amigos y familiares que asisten a su boda con la idea de que les ayuden a “empezar la nueva vida”.

 

Nuestros vigilantes de la lengua recurren a la forma coloquial del Árabe marroquí “swar” para decir que “al swar” ha dado ajuar.

 

No es imposible que así sea, pero esa forma coloquial no es la central ni principal árabe, que es “zhaz, dhaz, ghaz”, o también, “jihaz olaruzi”, notablemente alejadas, hasta el punto de poder sospechar que es la forma marroquí popular la que pudiera haberse copiado de la castellana.

 

El caso es que en Euskera hay una voz para denominar a los artículos que se reservan como previsión o prevención, cosas muy necesarias: “Aixo”.

 

Si esa voz se completa con el acto de recibir, aceptar, “har”, así que se tiene “aixo ar”, muy parecido a la forma catalana para el ajuar, “aixovar” e incluso a la portuguesa, “enxoval”, pero muy diferentes a todo lo demás, donde predomina “trousseau” y formas parecidas que copan desde las lenguas indias a germánicas y latinas.

 

Desde época histórica, el ajuar son más bien muebles, cacharrería, vajilla, mantas… pero hay que pensar que en otras épocas que se prolongaron milenios, lo que necesitaría una pareja para formar una nueva unión, serían otros elementos, como agujas, punzones, pieles, tendones, hierbas medicinales, amuletos, etc. , cosas todas ellas imprescindibles, pero que no tenían porqué ser voluminosas ni pesadas.

 

El hecho de que solo nos hayan quedado ajuares funerarios, distorsiona la idea que tenemos de la vida activa de nuestros antepasados (Ajuar de una cueva de Alcoy).

Sobre el autor

Javier Goitia Blanco

Javier Goitia Blanco. Ingeniero Técnico de Obras Públicas. Geógrafo. Máster en Cuaternario.

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