Alimentación Árabe Castellano Euskera

Almuerzo

Almuerzo
Aunque hoy en día –y por la influencia nórdica- el antiguo almuerzo ya no es lo que era, en muchas regiones hay resistencia a perder la esencia de lo que fue “una incursión a la olla” como avance de la comida y se sigue usando la misma idea con distintas fórmulas: Amaiketako, pincho, bocadito, puntito, repaso, tentempié…

La cuestión es que entre el desayuno o primera comida del día y la comida principal, era frecuente que tanto trabajadores como clérigos, amas de casa y soldados hicieran un alto a media mañana sin dejar las herramientas, para “matar la gusa” y aguantar con buen humor hasta la hora de sentarse.

La Academia no resulta bien parada cuando propone el almuerzo como mestizo de Árabe y Latín (“al” y “morsus”) y más de un hiperculto de gabinete corrige a los de la RAE porque primero es el Latín y luego el Latín, que nunca se mezcla con el Árabe.

Su explicación está en el verbo latino “mordere”, morder, martirizar y en su forma “admordium” que juran que ya era la descripción del almuerzo y que aparece en Latín Vulgar como “admordicatio”. Respiran…

Puede que sí, pero puede que no.

De hecho, solo el Castellano con su almuerzo y el Portugués con “almoço” usan formas parecidas, porque el Latín no renunciaría al “prandium” que con formas parecidas (“pranzá, pranzo, pranz…”) siguen manejando italianos, rumanos y corsos… ni el Catalán a su “dinár” o el Francés al “déjeuner”, tan lejanos.

Entonces es obligado pensar por qué motivo el Latín habría de dejar su forma asentada para preferir un barbarismo que olvida la esencia para mostrar una imagen violenta de lo que es un mordisco con dolor… Porque ese morder no es el morder un trozo de chorizo o una patata humeante, sino un morder a alguien para hacer daño, para mortificar.

Para el otro mordisco, el de probar, ya tenía otras formas más suaves como “carpo”, “gustus”, “tentant”…

Así se llega al Euskera, donde “mortxu” es la expresión más clara de una porción, un trozo de algo y “har” es el acto de tomar, coger, así que “har mortxu” como aún hoy se dice en varias comarcas, es el picoteo, el acto de meter la cuchara en la olla o marmita y llevarse un trozo a la boca.

De “harmortxu” al almuerzo y al almoço, no hay mas que un poco de erosión; el significado está intacto.

Sobre el autor

Javier Goitia Blanco

Javier Goitia Blanco. Ingeniero Técnico de Obras Públicas. Geógrafo. Máster en Cuaternario.

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