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Alpujarras. Parte 3

Los nombres que quedan son cada vez más difíciles de pescar, son como los últimos fideos aplastados de un plato de sopa, que no entran en la cuchara. Bubión se sitúa mirando a poniente, a más de 1.500 metros de cota y entre los barrancos del Tejo y el Cerezo, en un verdadero balcón que domina primorosas escaleras de terrazas, todas las cuales juntas, apenas llegarían a quince hectáreas, así que es difícil imaginar cómo manejarían sus recursos antaño para vivir y conservar la alegría.

 

La búsqueda de nombres similares en la toponimia da resultados parcos; apenas un Bubierca a orillas del Jalón, donde se dan dos promontorios homotéticos, uno en el que se asienta el pueblo y otro virgen.

 

Pero si se rebajan un poco las exigencias se da con casi un ciento de abubillas y algún abubillo, siendo extremadamente llamativo que este discreto pajarillo haya podido llamar la atención para ser inmortalizado en tantos lugares entre los que predominan los cerros alargados  (como los de Bubierca) que aparecen en Ávila, Badajoz, Burgos, Ciudad Real, Cuenca, Guadalajara (al menos 4 veces), León, Soria, Toledo, Zamora… o cerros  con planta elíptica como el de la siguiente figura.

 

 

Esta coincidencia revive una idea olvidada mucho tiempo, que consiste en que la voz “buba”, postilla, pústula, del Castellano y que el Euskera conserva como “bub”, en voces como “bubadun”, sifilítico, en base a las escandalosas pústulas de esos infectados o de los que padecían la peste bubónica, tenían esa forma que se repite ligeramente alterada en el pubis o Monte de Venus, que los sabios quieren que proceda del vello, cuando viene de la forma de abultamiento remedando media almendra de esa zona.

 

 

Si se analiza en detalle la morfología de la ladera en la que se asienta Bubión, es notorio que la superficie del suelo tiene la forma de una teja árabe imaginada en un tejado de gran pendiente en cuya generatriz superior se sitúa la población y las dos extremas coinciden con los arroyos citados.

 

No hay que subestimar a los habitantes prehistóricos porque sus conocimientos venían muchas veces de una observación contrastada y proyectada contra procesos y fenómenos que presenciaban cada día.

 

Según lo explicado, Bubión indicaría que el lugar estaba en un interfluvio peraltado, que sería bueno (“on”), quizás por tener buena tierra, insolación suficiente y agua cerca en cada uno de los arroyos.

 

También Capileira está sola aunque hay un Capileirilla, cerca y un Capildui en Áraba, una cima muy frecuentada que está orlada por varios contrafuertes concéntricos como si fuera una estrella.

 

Lo que no faltan son alternativas con “ll”, bien como Capilla, Capillo, Capillejas, Capillonas o Capilletas o con “b”, tales que Cabila, Cabildo o Cabiloso e incluso con “v”, como Cavila, Carcavila, Cascavila, lugares, todos ellos relacionados con terrenos abruptos, aunque pocos pueden emular a Capileira, pueblo que muestra una diferencia enorme de cota entre las casas localizadas más abajo y las superiores; nada menos que unos 120 metros.

 

Pero aunque si hay una constante de relieve marcado, no es fácil relacionar Capileira con la raíz euskérika “kap”, indicadora de un entorno con aspecto o función de receptáculo, a no ser que se refiriera a los ocho barrancos que la circundan y componen su territorio y en cuyo ojo se recuesta el poblado.

 

La “ll”, la “y” , la “i”  y a veces la “j”, presentan a menudo el primer problema a resolver cuando se analiza un topónimo, así que Yégen se puede contrastar con Allegain, Allegue, Allegi, Galleguines, Ballegi, Llegorbe, Llegas (ver figura), relacionables con llagas o inicios de procesos de arrastres y también con “ie”, el paso.

 

 

De hecho, desde Yégen se sube a través de rampas muy fuertes con nombres elocuentes, como “Diezmadero”, hasta La Lastra para dar con la vereda del Puerto cuyo destino es Válor, así que “ie xe en” significando “la subida más menuda” (“xe” es un rango menor y “en” es el superlativo, no genitivo), podría hacer referencia a ese tramo de vía que busca otra más ancha.

 

Dólar se halla en el lado norte de Sierra Nevada, el núcleo rodea por completo un pequeño cerro de la franja de campiña y desde allí hacia el norte es una extensa zona llana agraria y hacia el sur comienza la ladera, que hasta la cota de unos 1.300 m. ahora está totalmente repoblada con tallas latizales, pero antaño debieron ser pastizales y hacia arriba, hasta los 2.000, la exitosa repoblación, no oculta que antes debió haber un bosque denso que el ganado aprovecharía como suelo y como ramón.

 

Finalmente, desde ahí hasta las cumbres, un matorral-herbazal poco denso, puede llegar a cubrir todo el suelo en años favorables; en total, Dólar dispone de unas 16.000 Has., terreno muy superior al de otros municipios, que hace difícil aventurar qué rasgo de semejante espacio dio nombre al territorio, pero es muy probable que Dólar sea uno de los asentamientos más antiguos y que antes de probar en la vertiente Sur, los pastores iniciaran sus prospecciones por aquí. Eso apoyaría que el nombre fuera una contracción de “doa lar”, los pastos gratuitos.

 

A veces suelen decir los historiadores que los comerciantes fenicios del primer milenio antes de Cristo, llegaron a levantar asentamientos en las Alpujarras. A mi, que he sido aficionado a la navegación, cualquier alejamiento del atraque mayor de media milla me parece un disparate, pero si ellos lo aseguran, quizás tengan argumentos, pero si hay un lugar con nombre de aspecto griego, este es Carataunas.

 

 

Hay otros tres o cuatro nombres de lugar que comienzan por “Carata…”, pero mi impresión es que son alteración de “Catara…, Catala…”, es decir, sería  Kataraunas, donde “kata” es grupo, secuencia, “ara un”, grandes surcos y “atx”, peñas, quizás en alusión a los cuatro barrancos sub verticales  que forman un círculo en torno a Carataunas: Serie de surcos en las peñas.

 

Además de un lugar en cotas altas llamado Abuchite, hay otro Abuchite, cerro y loma, cerca de Priego en Córdoba, lo que indica que el nombre no es casualidad. “Butx” es un morfema muy frecuente en toponimia menor, que suele estar relacionado con los bujedos o bojedales, especie calcícola que no puede darse en la mayor parte de las Alpujarras, de matriz ácida, pero que pudiera darse en afloramientos calizos locales. La “a” inicial sería protética y el significado, “bojedales”.

 

Cáñar es un pueblecito que ocupa totalmente la especie de cima que forma una suerte de “pirámide” o tetraedro imaginario por cuya arista sube una increíble carretera. Está en una especie de balcón, a partir del cual sigue la estructura tetraédrica inicial hasta llegar en el Cerro Man, a 1.600 m.

 

Puede que el nombre sea alteración de “gan arr”, alto pétreo en referencia a la costra que habría en el llanito mínimo (dos hectáreas) en que se construyó el pueblo.

 

 

Anibar es una ladera muy pendiente en Eibar y Atinibar un barranco en el norte de Navarra, pero Nívar está completamente solo en el mapa, lo que quiere decir que esa secuencia no existe y la única posibilidad es que la “n” fuera una “l” palatalizada, lo cual es frecuente.

 

En ese caso si habría antecedentes como Líbano, Libarona, Libarren, Libra, etc. y considerando que su núcleo inicial está edificado al borde de un pequeño acantilado transversal a un amplio cañón, que si no fuera monolítico pudiera pensarse que es el frente de una morrena, “li barr” (“li” es el producto de la fricción mecánica) significaría algo así como “barra de arrastres”, es decir, morrena.

 

 

 

 

Darro no está en las Alpujarras, sino en una zona peri plana al Noroeste de Guadix. Su nombre, sin apenas manipulación viene a significar “cuenca cortada” a partir de “da, ta”, corte transversal y “arro”, vertiente, cuenca.

 

Es posible que el nombre sea antiquísimo (decenas de miles de años) y se refiera a la separación (en términos de Geografía, llamamos “Captación”) entre los arroyos de Rambla Seca y Sillar. Ver imagen de Portada.

 

 

 

Dúdar, Quéntar, Jun, Jau, quedan para cuando tenga otra semanita disponible.

Sobre el autor

Javier Goitia Blanco

Javier Goitia Blanco. Ingeniero Técnico de Obras Públicas. Geógrafo. Máster en Cuaternario.

3 Comments

  • Hola Javier,
    Y ya que estamos en Granada, en la costa tropical tenemos Salobreña, Castell de Ferro y Motril, cuyos topónimos también deben ser muy antiguos. De Castell de Ferro dicen que fue fundado por un catalán y Motril tiene un primo hermano en Vizcaya: Motriku. Ambos están en la costa, eso sí, separados por mil kilómetros de distancia.
    Saludos

  • Muchas gracias por estos análisis tan bonitos.
    Muy cerca de mi corazón. Esta es la tierra de parte de mis antepasados.
    Zalú.

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