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Labazuy

En el nordeste de Huesca, en las tierras altas entre los ríos Isábena y Noguera ribagorzana, a la altura donde el primero se une al Cinca y en la divisoria de aguas, hay un monte modesto (942 metros) cubierto de matorral que se llama Labazuy. Antiguo lugar de pastoreo, la necesidad de sembrar mas y la disponibilidad de máquinas potentes ha permitido a los arados acercarse a su cima y rascar cada año un surco más, pero el paisaje permanece solitario todo el año.

Es posible que ese lugar haya dado nombre al apellido Labazuy poco frecuente, raro fuera de Aragón, pero con abolengo, que Carmen desde Zaragoza, quiere saber su procedencia, significado u origen. Quizá hubo pastores que frecuentaban ese monte más que otros y acabaron llamándose como el monte; el caso es que en España no hay ningún otro lugar con esa denominación, aunque hay muchos parecidos, la mayor parte de ellos en lugares de alta montaña.

Demos un repaso a algunos de ellos antes de hacer una propuesta para Labazuy.

Para comenzar, hay que recordar a los amantes de este tipo de búsquedas que la grafía de los nombres no es relevante porque los nombres vernáculos han estado sometidos durante siglos a los caprichos de las academias, de los cronistas, de las mareas políticas e incluso de manías de personajes locales, de manera que lo esencial es fijarse en “familias de sonidos” y no en la ortografía.

Así, se pueden encontrar en España casi 300 lugares que llevan el fonema compuesto “labaz” con be y zeta. La mayor parte de ellos hablan de calabazas, pero igual que las vetas de grasa en el jamón, se encuentran muchos Labaza entre ellos, mayormente adscritos a barrancos y neveros.

Obviamente no creemos que las calabazas silvestres tuvieran tanto poder, considerando que la aparente forma de la valiosa cucurbitácea procede en realidad de la composición de “kal labaz a”, es decir el “labaz” profundo.

También hay algunos con “aire vasco”, como Labazarreta, Labazuaga o Labazuri.

Pero si la búsqueda se hace con “lavaz”, haber, hay, pero no llegan a una docena, aunque siguen dominando los barrancos, ibones y montes…

Esto ya apunta a que las correcciones se hicieron a favor de la be.

Si se continúa la búsqueda con “lavas”, se sigue en el entorno de la docena y continúan las referencias a pozos y montañas.

Si se plantea “lavaj”, paso frecuente tras la “s” y la “x” originales, el número vuelve a pasar de los 300, surgiendo numerosos “lavajos”, modalidad de lagunas de escorrentía temporales que antes de la agricultura debieron de ser muy abundantes.

Y es que –aunque parca-, hay una muestra de tres lugares con “x”: Labaxa, Labaxar y Labaxeira que esquivaron la imposición masiva de la jota en época no tan remota.

Dada la frecuente confusión b x g, conviene consultar la posible existencia de lugares con esta forma, encontrándose una pequeña muestra con zeta: Lagaza, Lagazais, Laguna Villagaza… y mayor cantidad con ese: Lagas, Lagasca, Llagas… (a continuación, lagunas de Lagaza, cerca de Sesma y Villagaza posible pozo residual de una gran zona lacustre en León).

Finalmente, una concesión a las formas “uy”, “ui” y “uí”, aporta una información parecida a la anterior que vuelve a sugerir nombres vascos como Amestui, Astui, Lizardui, Otadui o Sagardui, todos ellos fitónimos y nombres relativamente recientes (3-4.000 años) en los que la coda “u-i” indica abundancia de elementos de gran tamaño, en referencia a ametz, quejigo, ast (variante de art), encina, liz, fresno y sagar, manzano.

As Labazas cerca de Verín, en Orense, muestran una zona aluvial con todo el aspecto de haber sido desecada para la agricultura.

 

En el límite de Huesca con Francia, a lo largo del río Ara, siguiendo la ruta GR-11, se suceden las denominaciones de Labaza para designar a un profundo barranco, un refugio…

Al norte de Pamplona, hay una ladera muy pendiente con varios barrancos incipientes que se llama Labazarreta y en uno de ellos se aprecia un deslizamiento a pesar de estar bien forestado.

Una formación parecida, aunque sin deslizamientos perceptibles se encuentra en Labazuaga, en la sierra de Badaia de Álava.

El nevero de la siguiente fotografía, que supera los 3.000 metros, se llama Labaza y está en la frontera oscense con Francia, cerca de Panticosa.

Cerca del anterior, hay un entorno que bajo el nombre de Lavaza, concentra varios ibones, barrancos, collados y picos; todo un muestrario de diversidad de modelado de alta montaña que lleva un nombre expresivo.

Aunque las pruebas no son muy concluyentes, la revisión de numerosos lugares con nombres que pertenecen a esta familia, se aprecian dos configuraciones principales, una que se aproxima al adjetivo “labain-labañ” del Euskera, con un significado difuso entre liso, resbaladizo, pendiente… y la forma arcaica “lavas-lavax-lavaj” que aún se conserva en algunas regiones como “lavajo”, en otras como “lama” y que también se confunde con “lago” y “laga”.

Tanto en los ibones de montaña, como en las lamas que se localizan en tierras llanas, se dan ambas circunstancias, es decir, una zona lisa y pendiente de captación de agua y una laguna más o menos estable, que en los primeros casos es permanente y en los segundos, temporal.

Con estos datos y analizando el entorno del Monte Labazuy, se puede plantear que la zona fértil en la que se halla el Mas de Perat, pudo haber sido en tiempos un conjunto de balsas escalonadas que acabaron colmatadas y dieron nombre a la cima cercana y de esta surgió el apellido.

Sobre el autor

Javier Goitia Blanco

Javier Goitia Blanco. Ingeniero Técnico de Obras Públicas. Geógrafo. Máster en Cuaternario.

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