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Los nombres del Agua

Si un extraterrestre hubiera de definir el planeta Tierra, lo haría diciendo en primer lugar que es un entorno bañado por el agua: Agua líquida, agua en vapor, agua en hielo.

Nosotros no somos tan conscientes de ello, pero la capacidad de aportación diacrónica del análisis la evolución del Euskera, es muy sugerente.

Comencemos por lo que hoy en día es ley: Todos los diccionarios de Euskera coincidenen llamarla “Ur, ura”, siendo la forma articulada la que se da por buena inconscientemente, cuando se habla sin malicia. Para casi todos los agentes públicos, el agua en Vasco es “ura”.

Pero, ¿ha sido siempre así?

Se verá que no, que el nombre quizás más citado del mundo ha cambiado según la complejidad técnica se ha ido adueñando de la candidez primigenia que se basaba en los fenómenos, para entregarse a la artificialidad.

Es conveniente mirar a nuestros primos germánicos y latinos antes de cualquier inicio de análisis para comprender qué nivel de plagio infesta el mundo académico y cómo nuestros “maestros” se entregan al seguidismo de la corriente en lugar de molestarse en investigar –llegando hasta los indicios más modestos- como debería ser su obligación.

Comencemos por los británicos que dan por resuelta la incógnita agarrándose a un supuesto antiguo “wad”, precursor de todos los “waeter, vatn, vand, vatten, wato, voda, udor, unda, wandú, udan…”

Los españoles, ¡ni eso!, se van directos al adorado Latín y concluyen que es “aqua” la madre del cordero, ya que desde el siglo X se registran formas similares en escritos que pudieran llamarse “Castellano”. (El siglo X, es ayer, anoche).

Los franceses son los primeros en abrazar ese bodrio que es el invento proto-indo-europeo e invitan a todos a aceptar que el origen está en “h ek weh”.

Ya se pueden cerrar los libros, porque no hay nada más; al viejo recurso grecolatino le han añadido el ingrediente de más allá del Indo y de igual manera que los buenos cocineros restituyen una mayonesa cortada con un poco de pan y vinagre, ellos remiendan las ideas mediterráneas con las indias y dan un respiro a la pobre disciplina que es la etimología (en sus manos) y editan las nuevas ediciones con un “cambio mínimo”.

Pero el Euskera incorpora registros muy antiguos que vienen a decir que la historia no es así, que el agua fue denominada de la manera más elemental posible hace muchos milenios, cuando los humanos solo la veían como un fenómeno, que su nombre “mutó” ligeramente cuando se descubrieron y valoraron sus atributos físicos y que adquirió su forma actual cuando la tecnología hizo de ella un componente esencial.

El nombre inicial fue la raíz sustantiva más corta y la vocal más repetida en la antigüedad: “i”.

Aunque varios autores han sugerido que la designación más antigua para el agua en Euskera ha sido “iz”, la consonante solo ha sido un apósito, una aplicación protética para mejorar la fonología –principalmente entre vocales-, siendo “i” el nombre del agua, nombre con el que se inician algunas voces euskéricas relacionada íntimamente con este elemento, cuya cola se explica en la tercera columna:

Ialada Nutria Alatu, nadar boca arriba

(ver imagen de la nutria)

Ialki Derramar Jalgi, esparcir
Iartu Desecar Oart, sustituir
Ibai Río (de agua) Bai, río
Ibar Ribera Bar, barra, depósitos
Ibaso Rio caudaloso So, enorme
Ibeltz Agua sulfurosa Beltz, negra
Ibi, ibe Vado Bi, camino, Be, bajo
Ibitu Deshincharse Itu, objetivo
Iboildu Empaparse Boil, redondear, hinchar
Idoi Lecho de agua, lodazal Oe, lecho
Idol Torrente, diluvio Djol, derramar
Idor Seco, árido Dord, anhelo, falta
Idoski Chupar Uts, sorber
Igaberea Nutria Abere, animal
Igadura Ajarse Ga, privación
Igara Bomba, elevación Gara, alto
Igari Nadar Ari, desarrollar, ejecutar
Igar Marchito, seco Ga, privación
Igel Rana Gel, condicionada a…
Igortzi Rociar Ortz, púas, cardo, aspersor
Iguti Chozpo, salto al agua Ut, salir, saltar
Iguzi Fregar Uzi, pretensión
Iintza Regar Intz, acumular
Iizta Humedecer Ist, cubrir
Iiztoki Zona de rocío Toki, lugar
Ikatz Carbón de madera I, agua, Ka, ausencia, Tz, leño (leño carbonizado)
Ikuzi Lavar Guzi, íntegramente, sumerger
Inda Alberca Da, ta, pluralizador
Inotsi Manar Ots, sonido
Intz Rocío Tz, pluralizador (aguada)
Iñetazi Pedrisco Etae, romper
Ioso Catarata Oso, saludable, sano
Irla Isla La, acarreos del río
Ito Ahogarse Tu, acción
Itoi Embalse Toi, propenso a…
Itoi Lodazal
Itokin Gotera Okin, hastiar, cansar
Itsaso Mar Tza, conjunto, So, enorme
Itsatsi Adherir, emplastar Atsi, sujetar
Iturri Fuente de agua Turr fuente
Ixuri Fuga de agua Uri, urin, excreción
Izao Desembocadura Ao, boca, “z” intervocálica
Izepo Isopo, cola de bendecir Sepa, disgregar
Izerdi Sudor, savia Zer jugo, esencia
Izotz Escarcha Otz, frío
Iztil Gota (de líquido) Til, punto
Izurde Delfín Urde, cerdo, “z” intervoc.

 

 

También en los idiomas cercanos hay rastros de la “i” con significación de agua:

Ibon Laguna glaciar Bon, retención
Iglesia Cerco de ranas Ezia, estero
Iluvial Arrastres del río Lub, tierra
Inundar Anegar Unda, estropear
Iris Arco iris Iz, luz
Hielo Hielo El, frío

Incluso la “hydra” latina, la temible serpiente de los lagos, puede que no sea más que una variante del antiguo “i-dra”, es decir “aparición repentina en el agua”, la ninfa.

En Rumano y Maltés, hay más restos arcaicos que en los demás idiomas, con cierta abundancia del sonido “i” en rasgos y utensilios hídricos en el primero:”Iaz”, estanque o lago, “înota”, nadar, “îneca”, ahogarse, “izvor”, fuente… y en el segundo, tanto con “i”, “ilma”, agua o con “u”, como “ukoll”, pozo

Siendo un hecho que el Euskera ha perdido la vocal “ü”, intermedia entre “i” y “u”, un poco al estilo de la “ü” francesa, para decantarse muchas voces a uno u otro lado, pero también para permanecer otras indefinidas (“ume, ime”, niño; “ule, ile”, pelo…), la asunción de la “u” para llamar al agua hubo de gestarse cuando –ya comenzada la estabilización y sedentarización de muchos pueblos nómadas-, los que rondaban las llanuras europeas y el mediterráneo occidental, prefirieron el “u”, “ua” que luego daría las variantes de la tabla que se aporta al final y que comprende desde la “i” sánscrita o maltesa y la “u” azerbaidjana, hasta las “wa”, “ua”, “va”, “ve” y “bo”.

Las voces vascas relacionadas con el agua, conteniendo “u”, “ur”, son infinitas, mostrándose solo unas pocas para evitar el “colapso” de este artículo:

Guaya Ríos en el mar Aya, escabullirse
Uaga Bomba Aga, palanca, forzado
Uakama Catarata Kama, hendidura
Ualdi Inundación Aldi, suceso
Uamel Estanque Amel, retener
Uantu Hincharse And crecido
Uar Agua turbia Arr erosión
Uara Estela Ara, marca
Uaran Llano aluvial Aran, valle
Uarri Canto rodado Arr piedra
Uarte Isla Arte, entre
Uaska Canal Aska, caja
Uate Compuerta Ate, puerta
Uaza, uraza Lechuga Aza, berza
Ubatu Embalsamiento Batu, recoger
Ubide Acequia Bide, conducto
Ubil Vórtice Bil, círculo
Ubizi Agua corriente Biz, vida
Uboildu Empaparse Ver Iboildu
Udollo Polla de agua Ollo, gallinácea
Ugalde Ribera Alde, cercanía
Ugaro Profundidad Aro, estado
Ugin, uin Ola, onda Gin movimiento
Ugoitx Cubo Ko destino
Ugutz Bautismo Utz, totalmente (inmersión)
Uil Poza
Uile Resalto Producido por la ballena que emerge
Uiola, uriola Avenida Ujol, ímpetu
Ur Agua
Urandel Depósito Andel, rodear
Uraustu Pulverizar Auts, polvo
Urbatu Alberca Batu, recoger
Urdun Aguado Dun, que tiene
Ureten Remolino Eten, fractura
Urentu Apagar End, finalizar, completar
Ureztu Irrigar Tu, acción
eUri Lluvia “E” idea dinámica
eLurra Nieve
Urme, Urbe Vado Me, delgado, Be, bajo
Urpe Fondo Pe, bajo
Urte Año Las aguas
Urtsu Acuoso Tz, abundancial

 

Lo que aquí se postula es que la mayor parte de las lenguas cercanas, tomaron el nombre del agua cuando su forma era “ua”; el propio Latín, habría partido de “ua”, para añadirle “häc” como insistente, (“he aquí el agua” ) que finalmente quedó con grafía “aqua”.

El “water” de los germánicos habría copiado la voz completa, “ua ater”, agua meteórica.

El análisis no está exento de aspectos cómicos, como el que puede derivarse de la obsesión por relacionar el “wadi” árabe con ríos, cuando los ríos tienen su nombre clarísimo “nahr” en esa lengua y “wadi” se refiere más a encharcamientos ocasionales; exactamente lo que significa en Euskera: “ua di”: “Aguazal”.

 

Anexo

Para cualquier análisis es bueno comenzar repasando las morfologías y fonologías del concepto estudiado (agua) en los idiomas cercanos y en algunos no tan cercanos que se recogen en la tabla siguiente en la que se han resaltado los morfemas cercanos a “i, ü, u, ur”.

Albanés Ujë Sonido “ugge”
Alemán Wasser Sonido “vaasa”
Árabe marroquí Ma Sonido “ma”
Azerbaijano Zu “zu
Bretón Dour Sonido “dur”
Búlgaro Vodi Sonido parecido a “wadi”
Catalán Aigua, agüia “aigua”, agüia”
Checo Voda voda”
Caló Pañí “pañi”
Croata Voda voda”
Danés Vand Sonido “vae”
Escocés Uisge Sonido “uisdje”
Estonio Vesi Sonido “vesi”
Finlandés Vesi Sonido “vesi”
Francés Eau Sonido “o”
Galés Dwr Sonido “durr”
Gallego Auga “auga”
Griego ηνρο Sonido “nero”
Hindi पानी Sonido “pani”
Hitita u̯ep- : u̯ō̆p- : up Sonido “up”
Holandes Water Sonido “vaata”
Húngaro Viz Sonido “viis”
Indonesio Air Sonido “air”
Inglés Water Sonido “uater”
Irlandés Uisce Sonido “uische”
Islandés Vatn Sonido “vaatre”
Italiano Acqua Sonido “acua
Japonés Sonido “mise”
Latín Acqua Sonido “acua
Letonio Üdens Sonido “utens”
Macedonio Voda Sonido “vooda”
Maltés Ilma “ilma”   “i
Noruego Vann Sonido “voan”
Polaco Woda Sonido “voda”
Portugués Agua “agua”  “ua
Rumano Apâ Sonido “apae”
Ruso воды Sonido “bode”
Sajili Maji Sonido “maagi”
Sánscrito Jala Sonido  “ia
Serbio вода Sonido “fota”
Sueco Vaten Sonido “vag ten”
Thamazig Aman Sonido “aman”
Tocario Wär Sonido “Uar”
Turco Su Sonito “sut”

 

Aparte de la profunda curiosidad que pueda proyectar el parecido del nombre del agua en Caló y Hindi, con una simple mirada superficial al conjunto de sonidos, se observa que una gran parte de las lenguas europeas, sobre todo las latinas, germánicas occidentales e incluso eslavas, tienen siempre un fonema del tipo “u”, “ua”, “va”, “ui”, “vi”, “vo”, fonema basado en la “u” y su evolución hacia “v”.

Según se aleja hacia el Este, la tendencia es hacia “vo”, “bo”.

También hay particularidades –como la francesa-, que se caracteriza por una rapidísima evolución fonética en comparación con lenguas hermanas como el Castellano. El tránsito en el Francés es muy rápido y a través de “ua”®”au”®”eau”®”o”, ha llegado a una forma final probablemente definitiva, aunque solo se use en la práctica con el partitivo “del eau” (deló).

Es llamativa la exclusión del Griego de esta línea, como la es la de Sánscrito y Maltés, donde se guarda un arcaísmo clarísimo ( la “i”) en la línea de lo que más adelante se explica para el Euskera, si bien el segundo importa de los árabes el final “ma”.

Es obvio que lenguas orientales, africanas o camíticas, tienen unos sonidos radicalmente distintos.

Sobre el autor

Javier Goitia Blanco

Javier Goitia Blanco. Ingeniero Técnico de Obras Públicas. Geógrafo. Máster en Cuaternario.

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