Toponimia

Oreja en la Toponimia

Oreja

Las referencias a partes del cuerpo humano en la toponimia, sean bien fundadas o casuales, no suelen llamar mucho la atención, así hay numerosas menciones a ojos, uñas, lomos, espaldas, brazos, bocas, senos, colas, patas…

Pero la oreja es algo distinto, la oreja llama la atención, porque es un elemento de difícil alegoría directa en el terreno.

Recientemente, leyendo las explicaciones de Ramón de Cabrera (1837) sobre la población de Oreja en Toledo, me llamó la atención su referencia a la poca población (hoy en día es un pueblo abandonado) y a lo agreste de su fisiografía… y seguí leyendo (ver facsímil a continuación).

 

Don Ramón no se corta un pelo y siguiendo la forma de hacer de los eruditos del Renacimiento en eso de dar preferencia a lo escrito en documentos históricos que a la razón y el sentido común (ver extracto del libro de López de Agurleta), da por bueno el nombre de Aurelia como homenaje a Marco Aurelio, nombre que se parece al latino Aurícula y que –por tanto- significa oreja.

Así se han montado cientos de leyendas que no tienen pies ni cabeza, pero que generaciones de estudiantes han tenido que aprender para aprobar sus bachilleres y licenciaturas… y ya se sabe, una vez aprendido, es tan bonito que Marco Aurelio sea el padrino de una roca pelada que corriendo los siglos llegaría a tener castillo e historia, que ya nadie quiere buscar la verdad aunque esa búsqueda sea un servicio mayor a la Sociedad y una justicia a los antepasados, de mucho mayor rango que la de una novela de caballerías.

El problema es mayúsculo porque esta forma de hacer historia se repite constantemente, resultando que a lo largo del Renacimiento, monjes y escribas cavilan sin parar para componer, para encajar nombres con historias y de creaciones que no deberían pasar de ser coplas de feria, se ha cuajado toda una historia, dejando al margen la prehistoria, que es la única capaz de aportar explicaciones coherentes y que hagan justicia a la verdad.

El proceso de investigación puesto en marcha una vez que la historia sobre el nombre de Oreja despierta la curiosidad del agente que por casualidad ha caído en esa lectura, no es nada del otro mundo; tan solo algo que hoy en día es factible, pero que hace tan solo treinta o cuarenta años hubiera exigido tal esfuerzo y coordinación entre docenas de investigadores, que no habría podido resolverse.

El inicio es siempre parecido: ¿Cuántos nombres del mismo estilo hay ahora mismo en España y sus alrededores?. ¿Alguna otra aurelia u oreja?. ¿Algún otro de la misma genética?.

La revisión íntegra de los topónimos en las 2.400 hojas del Mapa 1:25.000 de España, (más de un millón trescientos mil nombres de lugar) nos dice lo siguiente:

Aurelias, tres.

Una, “Casa de la Aurelia” en el Puerto de los Carneros, Badajoz, cerca de Herrera del Conde. Probablemente una posada de camino que hace referencia a una dueña célebre.

Otra, la “Ermita de Santa Aurelia” en Biar Alicante, de aspecto barroco muy simple, que está adosada a las “casas de Santa Aurelia”. Ver Foto.

La tercera, el yacimiento arqueológico de “Carissa Aurelia”, cerca de Bornos, en Cádiz, nominado así recientemente al ser asignada una necrópolis encontrada en Carija, a la población ibérica de Carissa, que en época romana también era conocida como Aurelia.

En resumen, en toda España, una o ninguna “Aurelia” antigua

Si la búsqueda es por oreja y sus variantes, el número se multiplica y nos ponemos en varios cientos (ver tabla Excel al final).

Hay Oregis, Oreias, Oreja ( a secas, de liebre, de mula, del sol…), Orejanas, Orejanillas Orejas (también a secas, de asno, de burro, de liebre, del diablo…), hay Orejos, Orejones, Orejudos, Orejuelas, Orellas (alguna de liebre), Orellan y Orellanas (varias), Oreñas, Orexa (varias), Orexarán, Oreyanas.

También hay alguna Olejua, Ureca y muchas precisiones sobre oreja: Navas de Oreja, Arroyo de Oreja, Casa de media (y de una oreja), Mendoreja, Castil y Castilo de Oreja, Ciminoreja, Colmenar, Convento y Cortijo de Oreja y de La Oreja, varias La Oreja, La Urreja, Manantial, Mas, Navas de Oreja, Olivar, Peña (2) de Oreja, Soto, Suerte, Val… de Oreja.

También hay Orexa y muchísimas Orella simples o compuestas, Can, Corral, Masía, Plana, Puig, Regata, Serra…

La grandísima desproporción entre la escasez de toponimia en memoria de la santa de Estrasburgo y la alegoría a un vulgar pabellón auricular aunque sea de asno, parece injusta ya a primera vista; la abundancia de variantes para la segunda consonante, “g”, “j”, “yod”, “l”, “ll”, “x” nos ha de llevar obligatoriamente a un contexto muy anterior al latino y nos ha de obligar a considerar aspectos del medio, que no solo las referencias multicopiadas de los escribas, para ver si se obtiene alguna información adicional.

Oreja de Toledo

La Oreja a la que se referían Agurleta y Cabrera, tiene para cualquier intérprete medianamente instruido en “leer”  la cartografía tradicional, un reclamo especial: Una simple mirada a un mapa, señala un rasgo que luego la fotografía confirma y aumenta; es un relieve espectacular tallado sobre un tramo del Tajo, que ahí es la expresión misma de un río perezoso que serpentea entre sus aluviones. Ver mapa y foto.

La raíz afijal (se usa tanto como prefijo que como sufijo) “Or” del Euskera, “or” con una erre no vibrante pero fuerte, indica que el objeto referido tiene una altura importante; equivale a “alto”, “esbelto”, “espigado”, algo donde la altura destaca sobre las demás dimensiones. “Ædj”, es una de las variantes de “Aitz, atz”, “peña” y “A” es el artículo determinado, así que “Orædja”, “Oreja”, tan solo significa “Peña esbelta” en el lenguaje de la España de hace varios milenios.

Denominación precisa para un lugar singular que nada tiene que ver con Aurelio.

Sobre el autor

Javier Goitia Blanco

Javier Goitia Blanco. Ingeniero Técnico de Obras Públicas. Geógrafo. Máster en Cuaternario.

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.