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Palabras Prerromanas (Ibéricas?)

Antoni Jaquemont, experto en epigrafía ibérica barrunta que ando con poco trabajo y me envía amablemente una cincuentena de voces que los diccionarios etimológicos califican como «prerromanas» porque no se atreven a proponer como ibéricas para que aporte mi opinión.

La lista es muy interesante: ARNA, ARTESA, ARTIGA, BAGASSA, BAGOT, BALDA, BALDUFA, BANYA, BARALLA, BARCA, BARDA, BARRA, BARRIL, BASSA, BÀSSIA, BONY, BORRA, CARGOL, CARBASSA, CÓSSI, ESBART, ESBARZER, ESCAIG, ESQUERRA, ESTALVIAR, GALDÓS, GRIPAU, GUIXA,  LLACOR, LLEGANYA, LLOSA , MARDÀ, MOSSO, NUILS, PALANGANA, PALET, PITXELL, PLOM, POT, QUER, SABATA, SAIÓ, SAIOL, SAMARRA, SARGANTANA, SARNA, SARRÓ, SIRGA, SITJA (silo), SOCA, (soga), SOCARRAR, SOT,  SÚTIA, TASCÓ, TOIA, TOLL, TÒRIA, TORM, TOSSUT, TURMELL, XEIXA y de ella alrededor de una decena ya están incluidas como de origen Vasco en mi Diccionario Etimológico Crítico de la Lengua Castellana e iré introdueciendo poco a poco las que ya están escrutadas en tanto analizo por si alguna de las otras oliera a un origen parecido.

Hoy se aportan tres: Barca, Barra, Barril.

Barca:
Construcción elemental para navegar ejecutada con un cuerpo rígido

Para buscar padrinos a la barca, nuestros sabios se van a Egipto y nos dicen que allí se hizo el primer “bari” y de ése a través del Griego (igual nombre) se pasó al latín como “barca”.

Paradojas de las lenguas, que a veces de puro caprichosas son increíbles, prácticamente todas las lenguas europeas incluidos el Húngaro y el Finés la llaman de forma parecida… menos el Griego y Latín que deberían ser el diapasón que marca la regla, pero que la llaman desde “myodromonas” hasta “ratis, scapha, cymba…”; de todo menos “barca”.

¿Cómo se explica esto?.

Porque su nombre original no procede de ese Egipto de faraones, sino de lo que es una barca en esencia; de lo que fueron las primeras barcas, unos troncos ahuecados hábilmente por un fuego bien manejado y por unos rascadores de piedra; su significado en Vasco, sin quitar ni poner nada, “barr ka”, significa “interior extirpado”, a parir de “barr barru”, meollo, interior y “ka, ke”, quitado extraído.

Luego, como ha sucedido en muchos otros casos, la dualidad que suponía la diferenciación de género en el Castellano, creó el “barco” como expresión macho, “maggior” de la barca.

Eso es lo que era una barca, algo ahuecado para facilitar la flotabilidad y la contención de objetos, peces, etc.

Barra:

Hoy en día tiene numerosas acepciones, pero es muy probable que la primera de todas, la que creó la idea y la referencia, fuera la barra que se forma en los lugares en que las corrientes de agua que llevan sólidos en suspensión se imbrican con otras, dejando largos depósitos de gravas y arenas.

Los especialistas quieren que la barra proceda de eso que llaman Latín Vulgar, llegando –por apoyar esa opción- al ridículo de aceptar que “barra” proceda de la isla de Bari, olvidando que los fenómenos de deposición hidráulica han sido antaño infinitamente más conocidos que hoy, cuando las presas de embalse, la alteración del régimen de caudales y las acciones agrícolas han hecho desaparecer totalmente los rastros del modelado natural. Ver imagen de Sanlúcar de Barrameda donde a pesar de milenios de intervenciones y de la notable elevación del mar en ese lapso, aún son visibles sus numerosas “barras”.

Quiere eso decir, que las barras serían frecuentísimas en arroyos, ríos y estuarios y así ha quedado fosilizado en la toponimia.

En el Euskera de marineros y pescadores, “barra” es un término de uso diario en referencia a los bajíos cambiantes en estuarios y bocanas.

 

Barril:

Recipiente portátil para contener líquidos (principalmente vino, cerveza y similares). Hoy en día los barriles son de madera con aros de acero y su tamaño suele rondar entre los 35 y los 200 litros, pero también se llama barriles a recipientes estampados de aluminio o acero en los que s lleva la cerveza a presión.

Esta voz tan usual durante los pasados siglos, presenta problemas a los etimologistas, que deciden tirar del Francés (barrile) por aquello de que en Francia el vino es una seña de identidad. Pero España no lo es menos y adelanta a Francia en varios milenios en disponer de lagares tallados en roca al pie mismo de los viñedos antes incluso de que la población se sedentarizara.

En varias zonas de Castilla, aún se llama “barrila” a un botijo de notable dimensión. Esa barrila (como se verá con la vajilla y con el barreño) lleva en sí la información histórica que los buscadores de citas cultas no saben ver. Significa tan solo “hecho de barro”, donde “barra” (variante de «basá»)en Euskera es lo mismo y “eil” es el participio del verbo hacer:»barra eil» “hecho de barro”.

Originalmente estos recipientes de barro (las actuales tinajas) se quedaban en cuevas o bodegas subterráneas cercanas a los majuelos donde fermentaban, donde al llegar la primavera, eran buscadas -por los mismos nómadas que las dejaron reposar mientras ellos se iban a tierras más cálidas- cuando volvían para la época de verano, lo que daba lugar a fiestas que luego se llamarían carnavales.

Al dominarse la madera, los nuevos recipientes adquirieron el nombre de los antiguos, de la misma manera que hoy se llaman barriles los tanques de cerveza.

Sobre el autor

Javier Goitia Blanco

Javier Goitia Blanco. Ingeniero Técnico de Obras Públicas. Geógrafo. Máster en Cuaternario.

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