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Portulaguete

No es una equivocación; es la forma en que mi nieta  de seis años me dijo hace tres a dónde iban a pasar “montados en el puente de Portulaguete”. Desde entonces he estado rumiando esta “inversión”, pero no me surgía idea alguna hasta ayer.

Ayer, recorriendo desde el ordenador la costa de la isla de Gran Canaria, el nombre de un pueblecito colgado en un escalón de la pendiente ladera, “Agaete”, me llamó la atención por ese séptimo sentido que llaman “intuición” y al bajar a su puerto, la fuerza del comercio me obligó a entrar al “Restaurante Puerto de Laguete” y a preguntarme si no sería el nombre original del lugar el que muestra el rótulo del bar, en tanto que el pueblo pudiera haber sido privado de su musical comienzo por algún secretario sabihondo, que tomándolo por artículo, decapó el nombre ¡Para siempre!, de Laguete a Aguete, creyendo que hacía un gran favor a la cultura, cuando estaba desfigurando su nombre original, “laguetae”, que significa simplemente, “los lagos”.

Porque en la zona, los viejos del puerto, aún dicen, “subo a Laguete”… y cuando se sube, no hace falta ser un experto en dinámica lacustre para certificar que gran parte del pueblo se edificó sobre los bordes de un rosario de pequeños lagos, que continúa unos tres kilómetros hacia el Sureste, formando la lengua de tierra fertilísima de unos tres kilómetros de larga y trescientos metros de ancha que puede verse en el mapa siguiente y en la que no solo son evidentes los restos de lava granular, sino de materiales aluviales que explota la intensa agricultura, además de que aún hay algunos “fondos de lago” que periódicamente se “encharcan”.

A nadie puede extrañar que esta lengua protegida del Norte por la cumbre y estribaciones de “El Viento” y por el Sur, por el “Roque Ovejero” y sus pliegues, haya acogido asentamientos fijos o temporales como los que dieron lugar hace 1.200 años a las necrópolis de Maipés. Imagen de las tumbas y el brazo de tierra al fondo.

Las islas Canarias, áridas según las zonas y las cotas, tienen su fenología lacustre que en un repaso fugaz se ve no solo en La Laguna de Tenerife, cuya historia es conocida o en el antiguo lago desecado de La Gomera (“lago mera”, el lago apreciado) o en Maspalomas, bajo la forma “palo”

Ahora es un momento oportuno para mostrar desacuerdo con la corriente Oficial que dice que la (tan común) voz “lago”, viene del Latín “lacus”, así, sin dar otra explicación que la obvia derivada de que la lengua del Latzio es la madre de todas las latinas.

No es cierto lo uno ni lo otro, como en mil (¿qué digo mil…?.miles de) voces, hay que darse un paseo por el Euskera, donde la partícula “la”, lleva consigo la idea de atrapamiento, de sujeción, de confinamiento y “u” ha sido durante milenios la expresión principal para el agua líquida, de forma que “la-u”, donde el hiato se rellenó en su día con la oclusiva “k”, dio “laku”, que no tardó en tomar otras formas cercanas como “lagu, lago” y, como por despecho, “galu, gallo” y por motivos de simple economía, llegar hasta “lag y gal”.

Sucede que cuanta más Toponimia se analiza, más evidencias se encuentran de que los paradigmas oficiales son erróneos y que sus defensores a ultranza lo son porque no tienen otro argumento, enrocándose como los malos jugadores de ajedrez, en lugar de “dar juego a una disciplina que avanza día a día” como es el uso combinado del Euskera[1] y varias disciplinas entre las cuales, Geografía y Geología juegan un importante papel, enrocándose, digo, para seguir amarrados a ese banco que no debe ser tan duro como aquel a que se refería Cervantes.

Así, si se gira una visita al estuario del Río Sado, un poco al Sur del otro gran estuario del Tajo en la costa de Lisboa, se puede ver la ciudad de Setúbal, que ofrece una curiosa imagen especular de nuestro Portugalete: La ciudad al final de la margen derecha del estuario en el que la punta de Arrábida, (como nuestras “La Rábida” que se multiplican en muchas marismas) emularía a Punta Lucero y en frente, una gigantesca barra de arena como la que en su día tuvo Portugalete y los arenales de Comporta (la antigua compuerta que equivaldría a Las Arenas de Getxo, con la salida o gola de la playa de “La bola”, como ahora la llamamos por ese cambio tan frecuente de la “b x g”).

Pues bien; todo apunta a que en la Prehistoria más reciente, esta gran área era un lago circa marino, cuya salida al mar no era la actual, sino otra situada en la zona de Comporta y el nombre de la ciudad, “Set u bal”, nada tendría que ver con las pugnas de los histéricos pro-celtas  (que quieren una Cetóbriga), con los neo expansionistas árabes (que la quieren Chetubre) ni con los oportunistas británicos (que proponen Saint Ubes) o con los propios portugueses a los que les gustaría que fuera un duplicado de la cercana Troia que tras diez cambios llegó a un Setúbal que no les dice nada.

Lo cierto es que sin cambiar sonido, ritmo ni acento, “set u bal”, significa “el lago persistente”, lago somero y salobre que en tiempos sería una especie de albufera que posiblemente de vez en cuando se abría al mar y otras veces se cerraba hasta reventar por una o más golas, para volver a ser un lago.

Al acercarnos a nuestro Portugalete, surgen los mismos apasionados de lo celta o galo, que ven en su nombre un imaginario “Portus galorum”, cuando no uno de galeotes o cosas peores, si bien hay autores más prudentes que ven en el tramo “ugalde”, semejanzas con el apellido, topónimo y sustantivo que se refiere a una de las denominaciones  de “ribera”.

Pero riberas ha miles y los topónimos eran los carteles indicadores de hoy y necesitan ser definitorios, no valen las generalidades.

La intensa urbanización que ha afectado en el último siglo y medio al último tramo de la margen derecha del estuario del Nerbión, zona eminentemente llana, formada por los arrastres continentales y marinos de materiales granulares y finos y la carencia de documentos gráficos que nos describan detalladamente tal zona, dificulta el acceso a informaciones muy interesantes que incluso la Toponimia ha perdido o que quedan solo en los nombres de calles o barrios que se reparten entre Castellano y Euskera,  como “Lamiako”, “Udondo”, “Lertegi”, “Ibaigane”, “Los Pinos”, “Antiguo Golf”, “Kresaltxu”, “La Bola” (gola o canal), “Fadura”… , todos relacionables con procesos acuáticos y zonas inundables, pero con cierta indefinición.

Por eso, el recurso a las escasas cartografías disponibles desde finales del siglo XVIII, es de gran valor porque nos muestra la famosa “barra” y el inmenso arenal a sotavento, cuando ya estaba siendo modificado por los diques de encauzamiento, información que cruzada con varios escritos concluye que tras la barra había una gran duna (la actual Calle de La Merced de Las Arenas) y tras ella un rosario de lagunas que abastecían “a medias” entre el río Gobela y las mareas y se repartían entre Lamiako y Fadura, drenándose según fuera el balance entre lluvias y temporales, por la Playa de La Bola, por la zona de la Calle Lertegi (reventadero), por donde hace unos treinta años se “tendió” un nuevo túnel por varios rebosaderos frente a Portugalete e incluso, llegando hasta las playas del río Udondo, a donde finalmente se llevó su canalización.

Es altamente probable que milenios antes de que las lagunas y cenagales históricos se colmataran, toda el área hubiera estado ocupada por un gran lago somero como sucede ahora mismo en la cercana costa francesa.

Si eso fue así, la forma en que mi nieta dijo “Portulaguete”, pudo ser coincidente con el nombre original del peñón que había sobre la fuente de La Kanilla, lugar con una amplia cuenca visual sobre el Abra y el interior de la ría y frente al cual se extendía un racimo de lagunas, lo que habría dado lugar al nombre “portu lag etae”, donde “portu” no era en la prehistoria un puerto consistente en una obra física, sino un lugar de amplia visibilidad y “lag etae” confirmaría la multiplicidad de lagunas.

Hay otro lugar tan conocido como alterado en la playa de levante de Málaga, La Malagueta, que con un vistazo al mapa actual, nos deja los siguientes mensajes:

 

  • Sabido es que los ríos aportan gran cantidad de materia sólida a las costas y que el oleaje y las corrientes litorales se encargan de repartir estos materiales según la forma y fondo de la costa y el balance de energía. Aquí, uno de los brazos del Monte Gibralfaro, detuvo durante milenios los acarreos gruesos de los ríos al oriente: Toquero, Arroyo del Judío, Totalán…, mientras los finos del Guadalmedina, rellenaban la zona de sotavento de La Malagueta, dando lugar a fangales y multitud de lagunas.
  • El río Gudalmedina, represado por última vez en el Embalse del Limonero, hasta cuyo pie de presa llegan los barrios de la ciudad, no solo lleva medio siglo reteniendo los acarreos del río, sino que ha sido canalizado progresivamente hasta allende el puerto de poniente tras forzar su cauce a lo largo de los siglos, primero para utilizar sus playas para el Puerto Antiguo y luego, cuando este se ha destinado a jardines y paseos, forzándolo hacia el Oeste hasta hacerlo desaparecer de la vista de los malagueños.
  • La playa de La Malagueta que históricamente formaba un tómbolo tras el cual se protegían los barcos del fuerte viento de levante, ha sido urbanizada por sotavento y su morro artificialmente alargado para prolongar el efecto protector del arenal y expandir el puerto.

En resumen, toda la dinámica ha sido totalmente alterada por las urgencias económicas, pero los topónimos dejan un recado parecido al de Portulaguete, que Malaga y Malagueta son lo mismo (leve diferencia entre cuando solo hubo una laguna y cuando se fraccionó), que su nombre original fue “balaga” y luego “balagueta” (similar a Balagué, Balaguer, Balagares, Balagú…), significando “laguna negra”, “lagunas negras” por su contenido en fangos y que nada tienen que ver con las pretensiones de que aquí hubiera una reina fenicia (“Malaka”) porque se haya encontrado este nombre en grafías latinas.

 

[1] Especialmente las raíces que se describen en “El ADN del Euskera en 1.500 partículas”

Sobre el autor

Javier Goitia Blanco

Javier Goitia Blanco. Ingeniero Técnico de Obras Públicas. Geógrafo. Máster en Cuaternario.

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