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Tarazonas

A todo el mundo le suenan las poblaciones de Tarazona de Aragón y de La Mancha, pero incluso sin salir de España hay además otros Tarazona: En Sevilla, en Salamanca y en Ciudad Real, aunque este último no sea un núcleo habitado sino tan solo un topónimo de una zona de charcas temporales.

Además hay un par de cientos de nombres de lugar parecidos como Taracena, Taragudo, Tarasco, Tarasca, etc., nombres que también se prodigan en Francia (Tarascón, Taravo, Taravel…), Túnez (Taraf), Marruecos (Taradane, Tarasouat, Tarast…), Italia (Taranto, Taranta, Tarantola…), Portugal (Taralhao…) y en todos ellos, como en España, predomina y abunda el básico “Tara”.

Más abundante aún es el comienzo con “Tala…”, como Talaván, Talarrubias, Talayuela, lo mismo que la terminación en “…zona”, habiendo más de 180 topónimos como Amazona, Jazona, Talavazona…

Esta abundancia sugiere que el nombre no está excesivamente alterado, así que probablemente no está justificada la evolución “Turiaso, Turiasona, Tarazona”, que me contaron los amigos nativos cuando llegué a estudiar a Tarazona de Aragón con apenas quince años.

Más aún, los eruditos pretenden que Turiasso fue el nombre latino que sustituyó al previo “Triaso” que era la lectura que aparecía en monedas calificadas como “celtíberas”. Esto es aún menos probable, ya que con este nombre no hay un solo topónimo en España y es que las cecas son comparables en sus fundamentos y dinámica a nuestra moderna “actividad comercial”, ávida siempre de satisfacer a quien sea con tal de vender productos, lo que quiere decir que lo que puede leerse en monedas es sobre todo, propaganda.

El método que más efectivo se ha mostrado para llegar a descifrar los significados de topónimos ibéricos ha consistido en la combinación de dos bases, una la física, que parte del análisis del entorno próximo de cuantos topónimos compartan el nombre, fijándose en fisiografía, litología, suelo, procesos, exposición, meteorología, hidrografía, flora actual y potencial, poblamiento, uso del suelo, historia y otros rasgos circunstanciales y la otra, lingüística utilizando las raíces recuperadas del Euskera prehistórico.

El recorrido de los cinco topónimos con ese nombre, aporta lo siguiente:

1) Tarazona, predio en Ciudad Real.

A primera vista (Mapa 1) es una tierra de labor de secano en la zona Norte del complejo lagunar de Manjavacas.

Mapa 1. Vista general del entorno

 

Un análisis con mayor detalle, muestra (Mapa 2) que se encuentra muy cerca de la “Acequia Madre”, canal artificial de datación muy antigua que se hizo para drenar las tierras y hacerlas cultivables. No hay otros rasgos, como no sean los correspondientes a una zona peri plana y parcialmente endorreica que antes de las intervenciones de drenaje podría disponer de numerosos ojos o nacederos.

Mapa 2. Extracto del Mapa 1:25.000

2) Tarazona de Sevilla

La multiplicidad de este topónimo que se repite a lo largo de una legua cuadrada de la vega izquierda del Guadalquivir, sugiere que su nombre original no era puntual, sino que se refería a un entorno de cierta amplitud.

La morfología es la típica de un plano de inundación de un río importante (Mapas 3 y 4) y el hecho de que esté surcada de acequias de riego y drenaje y que el uso del suelo sea de una intensidad máxima, sugiere que la transformación desde el soto original a la tierra de cultivo de regadío que es, se ejecutó hace milenios.

Mapa 3. Localización.

Mapa 4. Extracto del Mapa 1:25.000

Apenas quedan rasgos de las formas y la vegetación originales, pero se puede asegurar que antes de las intervenciones sucesivas a que fue sometido el entorno, el biotopo sería el correspondiente a un soto fresco, con aguas freáticas muy someras, a veces surgentes y con una vegetación de ribera muy densa.

Sin duda, el trabajo de desbroce y roturado debió de ser muy duro y largo; tanto como el posterior de drenaje y canalizaciones, así como las labores de conservación de tales infraestructuras de gran desarrollo y ejecutadas en suelos muy feraces, donde las plantas oportunistas crecen a gran velocidad.

3) Tarazona de Guareña. Salamanca.

Es una población modesta que se halla en una pequeña meseta dentro de la subregión charra conocida como “Las Guareñas”. Mapas 5 y 6.

Lo más destacado de esa zona paramera es la práctica ausencia de rasgos de relieve, tierras muy planas con pendientes muy ligeras. Una búsqueda más fina en las formas, tonos y cubierta vegetal, muestran las señales inequívocas de una importante actividad de ejecución de drenajes, lo que se traduce en una notable abundancia de acequias para la extracción de las aguas, que en determinadas estaciones debieron de ser casi permanentes.

Esa presencia se complementa con la existencia de numerosos “ojos” y “lavajos” y con denominaciones toponímicas como “La Mina”, “La Charca”, “La Ría”, etc., todas ellas hidrónimos fácilmente reconocibles. Igualmente curioso es que el escudo de una población agraria “de secano”, que se halla a docenas de kilómetros del río Tormes, muestre como armas una superficie acuosa ondulada y un par de peces. Figura 1.

Mapa 5. Localización

Mapa 6. Extracto del Mapa 1:25.000

4) Tarazona de La Mancha

La primera vez que se llega a esta Tarazona, sorprende su extensión, la amplitud de su suelo urbano que ocupa una mancha circular de más de kilómetro y medio de diámetro, más de 120 hectáreas.

No hay información fidedigna anterior al siglo XV, pero lo más probable es que un primer poblado contiguo al Puente Romano sobre el río Valdemembre y que se conocía como “Casas de Cuarto Alto”, creció a partir de esa época por circunstancias ocasionales, adquiriendo la denominación del topónimo previo dominante, “Tarazona”.

El territorio, muy llano y con ligera pendiente hacia el Sureste, es drenado por el río “Valdemembre” con apoyo del arroyo Cañadillas.

Ambos nombres indican la presencia antigua de mimbreras y cañizares que fueron despejados para crear huertas en las tierras más bajas y frescas, algunas con nombres graciosos como “Huerta de la Marta”; en realidad “Lama artea” ó “conjunto de charcas”, “La Máxima”, probablemente “Lama sima” o “charca profunda”, “La Abanilla”, seguramente “Laban illa”, es decir, “lavajo chico” e incluso una zona amplia al norte, llamada “La Media Legua”, que posiblemente es una alteración del arcaico “Lama edi lekua”, significando “sitio de lamas”. Mapa 7.

Mapa 7. Localización.

En las cotas superiores desaparecen estos hidrónimos para dar lugar a otros relacionados con pastizales, labrantíos y formas de relieve más destacadas, como “La Morra”.

En resumen, el entorno de Tarazona era climatológicamente una zona árida, pero que en las zonas bajas, en las cercanías del río y arroyo citados y en el subsuelo, conservaba la suficiente humedad como para constituir huertos estables y pozos.

La morfología “en estrella” de su red de caminos, apunta tanto a una antigüedad notable de los mismos, marcada probablemente por la existencia primitiva de un vado donde luego se construyó el llamado “Puente Romano”, como por la isotropía del terreno, que permite ir en línea recta hacia los objetivos cercanos.

5) Tarazona de Aragón

Tenía quince años cuando llegué a Tarazona en el “Escachamatas”, un ferrocarril que “subía gente y bajaba remolacha” y al día siguiente ya sabía la mitad de su historia, pues era víspera de San Atilano y los maños compañeros del Instituto recién conocidos se apresuraron a contármelo todo.

Sobre todo lo del Queiles y el Nacedero de San Juan (de quien casi nadie habla) y a mí me sorprendió tanto como las “piedras negras de los moros”, azabache cúbico buscado como un tesoro en los cerros.

Tarazona de Aragón; la población, se asienta recostada sobre un largo relieve de la ribera izquierda del Queiles, a lo largo de una especie de escalón que mira al Sur y luego al Este, trazando una curva cóncava.

El pueblo desde los indicios más antiguos, se organiza en esa solana a cuyo pie discurre el pequeño “pero impetuoso” río, que antes de ser embalsado en la presa de Los Fayos, tenía un carácter torrencial y que ha causado en la vecina Tudela más inundaciones que el Ebro.

Esta Tarazona no se halla en una planicie radical y freática como las demás, aunque aguas-abajo, vuelve a haber planos importantes. Dicho esto, a menudo pasa por alto a quienes no conocen el lugar, que en el mismo centro urbano hay un importantísimo “nacedero” de agua, que con sus casi doscientos litros por segundo, hubiera podido considerarse el nacimiento de un nuevo río, de no ser porque hallándose en el borde de un roquedo, tan solo a unos doce metros sobre el cauce del Queiles, sus agua daban en catarata en este río hasta que los antepasados represaron el “ojo de San Juan” en tiempos remotos y luego forzaron a sus aguas a recorrer un canal y a cruzar al otro lado del Queiles, donde transformado en un híbrido entre río-acequia y denominado “Cercé” y a veces “Selcos”, riega tierras feraces en las “Planas de Rosel” del barrio de Cunchillos. Ver en la Figura 2, la imagen del “Nacedero de San Juan” y en el Mapa 8, la acequia “Cercé”, ya en la margen derecha del Queiles.

Mapa 8

Es difícil deslindar el fondo verídico de la aportación “cultista” que se va adhiriendo a los símbolos como la mugre a las nalgas de los animales, pero el caso es que el escudo turiasonense, aporta dos elementos curiosos; por un lado una viña rampante, una parra y por otro, una mención a “Tubal-Caín” como fundador de la población. La primera –dicen-, es una referencia al abuelo Noé, en tanto que la segunda puede estar relacionada con una temprana actividad metalúrgica, que los entornos judíos y cristianos asignaban a Tubal-Caín. Ver Figura 3.

Ninguno de esos elementos, ni la torre ni la flor de lis del blasón dan otro enlace con el pasado, más allá de que antes de las obras hidráulicas, el entorno sería tan árido como ahora, pero muy adecuado a la vid, que con su profundo sistema radical, pudo dar ejemplares soberbios a partir de las aguas freáticas.

Nombres geográficos y voces léxicas parecidas a Tarazona hay muchas.

Entre las primeras destacan muchas nacionales como Talayuela, Talabán, Talarrubias…, todas ellas extensas llanuras sobre acuíferos superficiales, otras extranjeras como el Tarascón francés famoso por su fuente roja (o de Santa Quiteria) o incluso la Fuente Taraska de Bermeo (Figura 4), que se instaló a finales del XIX cerca de donde antes hubo un manantial extramuros, se relacionan con manantiales.

En lexicografía, lo más parecido es el ser mitológico “Tarasca”, cuya representación más antigua apareció en Novés (Francia) y que los expertos quieren que sea un monstruo celta que ha sido trasladado a diversas culturas meridionales como dragón que se exhibe en ciertas fiestas de origen religioso. Figura 5.

Conclusión:

Los significados de la toponimia raramente son tan precisos como para descartar otras posibilidades; el caso de Tarazona no es una excepción, por lo que se cita a continuación solo tiene un valor informativo basado en la estadística y en el peso que puedan determinar conjuntos de nombres parecidos en los que confluyen los dos condicionantes citados al principio, los atributos físicos y la aproximación a el Euskera arcaico.

Desde esas prescripciones, lo más probable es que las voces más antiguas fueran del tipo “Tala aso na” y un rotacismo suave hubiera convertido en “Tarasona”; la mayor frecuencia de nombres de lugar terminados en “zona” hubiera arrastrado finalmente hasta “Tarazona”.

Su significado tendría que ver con al adjetivo “tala”, empapado, saturado de agua, con el sustantivo “aso” base, zócalo, sustrato y con el nuevo adjetivo “na”, planicie, depresión, de manera que el nombre completo equivaldría a “Llanura sobre el acuífero”.

Tal significado cumple perfectamente cuatro de las cinco Tarazona descritas, pero en la aragonesa, habría que pensar en el uso del término con una idea más figurativa que real, quizás haciendo referencia al notable caudal que mana el Nacedero de San Juan y que procede del subsuelo.

Sobre el autor

Javier Goitia Blanco

Javier Goitia Blanco. Ingeniero Técnico de Obras Públicas. Geógrafo. Máster en Cuaternario.

2 Comments

  • Hola Javier. Soy José Cánovas, amigo de tu hermano Jon y gran aficionado a la toponimia.
    Los Tarancones de España me han ayudado a descifrar el topónimo de la laguna de Taravilla, en el Alto Tajo, que se encuentra muy cerca de donde veraneo.
    TALA + BIL + A sería la laguna redonda saturada de agua. Os sigo a ti y a tu hermano. Con vuestra ayuda me resulta fácil descifrar topónimos . Algunos de ellos, los que hacen referencia al Alto Tajo (Guadalajara) y al sabinar del Solorio, en Soria, los trato en mi web: http://www.josecanovas.com
    Un abrazo

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