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Tarugo

Pieza de madera ligeramente tallada que se usa para obturar o frenar algo.

Hasta hace cincuenta años, “tarugo” era uno de los insultos suaves que usaban maestros y familiares para señalar a un niño torpe, pero con posible solución…

Todo el mundo sabía que un tarugo era un trozo de madera toscamente labrado pero que admitía mejora. Hoy, con un comercialismo que ha hecho de la venta un universo absoluto, si alguien quiere ver un tarugo en Internet lo tiene crudo porque esa acepción ha quedado para los tacos de haya sin personalidad que usamos los “bricolageros” y la única solución es la de irse a un “diccionario ilustrado” de los años cincuenta.

Pero, ¿qué dicen nuestros sabios, nuestros académicos de silla del tarugo?…

Pues tras tirarse los trastos a la cabeza, quedamos sin poder contar por ahí que sí, que el “taratrum” (taladro, derivado del verbo terere) se ha transformado en tarugo, ya que algunos han encontrado un rastro medieval “tarus”, que debería haber dado “tarucus” y que procediendo de “tarum” que citan los clásicos para referirse a un árbol, sería la madre del cordero.

Pero, ¿tan complejas son las cosas?, ¿es que estos sabios no saben que existe el Euskera y que aporta muchas ideas incluso a los del nivel “oligo”…?

En esta lengua, “dar, tar” es la raíz que designa la vibración, la holgura, el traqueteo y “ukó, ugó” es la privación activa, así que “tar ugó” no hace mención a materiales ni formas, sino a la función, al hecho de que un tarugo tranca una puerta o aprieta la carga que va en un carro o en la bodega de un barco.

Como la foto de la puerta que se adjunta.

Pena que hay cantidad de actividades que las formas y tecnologías modernas han hecho desaparecer y los jóvenes solo disponen de la literatura o el cine para saber que han existido y han sido eficaces.

Sobre el autor

Javier Goitia Blanco

Javier Goitia Blanco. Ingeniero Técnico de Obras Públicas. Geógrafo. Máster en Cuaternario.

2 Comments

  • Mi amigo de la infancia, Miguel Ayuso, me ha indicado que visite esta página. La verdad es que es tremendamente interesante. Te felicito. Ya me había insistido antes, pero esta vez me lo dijo en Quintanar de la Sierra ( si lo hubiera sabido, habría ido a ver la fuente donde, según dices, nace el río Arlanza)
    Va a ser una página que visite con frecuencia.
    Por cierto, en el mundo de las medicinas, llamábamos «tarugo» al médico fácil de corromper para recetar en abundancia los productos de determinados laboratorios.
    Un saludo y cuéntame entre tus seguidores.

    • Me alegro que te interese, Jesús. Hace tiempo que no voy por Quintanar y Vilviestre, donde ayudaba a «meter tablón» a un amigo que tenía un aserradero con un antiguo motor diesel… Cómo pesaban los tablones!

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