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Tres en rama

Foro Lenguaibérica.

Luis, Edward, Félix: Coloquio entre traductores, académicos y mitófilos o el valor de la Libertad. Queridos amigos:

Llevaba varios días como los jilgueros que cada otoño llegan al guindo gigante de mi finca desde el otro lado del mar –seguramente desde Britania- y se quedan mudos un rato mientras descansan sus músculos y escuchan con paciencia la música horrible de mi transistor, para reventar en un cántico potentísimo que enmudece mi radio (que yo apago inmediatamente) y cantan con una melodía nueva y deliciosa su llegada a una tierra nueva para pasar el invierno y reencontrarse con su pareja tras una noche de vuelo ininterrumpido.

Como ellos he estado leyendo vuestros comentarios a las interpretaciones que ofrece el “revolucionario” Luis, a las puntualizaciones del “regulador” Eduardo que nos quiere llevar a la métrica del alejandrino monorrimo y a los toques de timón que nos da el “sabio” Félix que conoció de primera mano la herramienta que –hoy por hoy- menos se usa y que tiene muchas claves para avanzar en los secretos de la Prehistoria; el Euskera.

El grupo en el que estamos tiene un potencial muy destacado sobre otros grupos de discusión que son controlados por el concepto academicista y en los que llaman “troll” a quien disiente… y le cierran el acceso.

Este es un grupo de gente libre, muchos de los cuales hemos huido de la métrica constrictora y nos sentimos libres y sin complejos para opinar.

Por ejemplo, he de decir que me gusta la aplicación de la Intuición que hace Luis, porque es la intuición de alguien documentado y que conociendo las “treinta leyes” de cambión fonológicos (leyes oportunistas donde las haya), no tiene inconveniente en crear otras treinta para aplicar el Euskera de diccionario a la lógica de la epigrafía.

Sin intuición no hay avance.

Tenemos que decidir si queremos hacer el caldo gordo a los académicos, a las cátedras de generaciones de parásitos que han olvidado que la Universidad no es enseñar materias, sino enseñar a aprender y a tener criterio… y que el prestigio no consiste en publicar, sino en descubrir alguna de las infinitas incógnitas que nos rodean.

Para eso no vale el método ni el recurso a manosear lo que otros “reconocidos” han publicado; hace falta mucho Conocimiento y cierto grado de Intuición.

En ese sentido, Edward, quien para moverse por el Euskera cita a Trask, a Lakarra, o a Michelena, no puede avanzar y quien limita al Mediterráneo el ámbito de la paleo-lengua buscada, se deja un noventa por ciento del territorio en que se movieron los cazadores-pastores (que no recolectores) paleolíticos que bautizaron una franja de 8.000 x 2.000 kilómetros.

Lo sumerio, Babilonia, Egipto, lo hitita, lo tocario y no digamos lo védico, lo griego y lo latino, son de ayer, son la cultura agrícola bien consolidada, que no es el origen de la ciencia, sino el conjunto de fracciones que quedaron de una forma de vida preliminar de gentes que recorrían el mundo con un dominio supremo de muchas de las disciplinas que ahora pomposamente llamamos ciencias o tecnologías.

Y –casualmente como dice la Biblia- los lenguajes y las costumbres comenzaron a divergir con el sedentarismo, hasta llegar a lo que tenemos hoy.

Lo que llamamos romances, que en absoluto proceden del Latín, son un rastro de un segundo ámbito menor de deambulación luego agotado y posiblemente lo mismo ha sido lo sucedido con lo germánico, báltico, urálico, etc.

El invento del aquitano no es más que una pretensión de poner una frontera al Euskera por el Norte; “ak itan i” no es más que una forma despectiva de llamar los pastores a un territorio que estaba infestado de garrapatas. Gaskuña, su nombre exterior, es lo mismo que Baskuña. Ver en la imagen la correlación entre la densidad de garrapatas que cito en “Aquitaine” y la enfermedad de Lyme en Francia.

La pretendida diferenciación de un supuesto Euskera arcaico, es muy probable que no sea tal; no hay motivo alguno para plantearlo fuera de la conjugación, en lo esencial, que para mí es la semántica. El verdadero trabajo que ha de ser resuelto en primer lugar es el de buscar el mayor número posible de raíces (partículas elementales) arcaicas. Yo tengo seleccionadas 1594, muchas de ellas contrastadas, que son la llave para nuevas interpretaciones.

Dicen que “ebaki” suena a raíz compartida… El Euskera que no está en los diccionarios, tiene hasta cuatro formas de denominar al “corte”, según sea longitudinal, transversal, se refiera a la parte que queda o a la que se desprende. “Eb” es la raíz para el corte longitudinal, “Eva” (eba) se refiere al corte vulvar, en la mujer y el topónimo abundantísimo “Deva” que nos lo venden como debido a una diosa de las aguas, no es más que la contracción de “dee eba”, es decir, la grieta que mana.

Quien tenga curiosidad, que vaya a los Picos de Europa (o de Escandinabia) y que suba –como yo- a “Fuente Dé”, donde nace uno de los siete ríos Deva/Deba de España.

El “ikusi” que les parece indoeuropeo, es la combinación del “iz” (luz natural) ensordecido a “ik” y completado con el mismo “us” de “buscar”, es decir escrutar la luz.

Puedo seguir así hasta casi el infinito, pero lo que quiero decir es que coincido con Félix en que lo del indoeuropeo es un camelo que tíos listos y sinvergüenzas como Pokorny, aprovecharon finalmente para sacar de los ricos germanos que tenían sed de origen, una relación de “raíces asteriscadas”, es decir, inventadas, que el Euskera que yo manejo, desmonta sin piedad.

Y para crear cientos de cátedras insustanciales, que se pasan el tiempo emitiendo “papeles” que cuesta diez veces más replicarlos que escribirlos, motivo por el que no me dedico a ello.

Con respecto al Ibero o Íbero como aún le llaman los viejos, tengo la impresión (y docenas de argumentos) para considerar que no era la lengua del pueblo, que era algo como el Latín; una jerga de “la Casta” dominante. No obstante, considero muy imaginativas y un ejercicio muy saludable, las tentativas que hace Luis.

Lo siento, pero pensar que teoría enteras se basan en “centum-satem” o en cosas parecidas como discusiones interminables sobre las evoluciones de consonantes o la “p”, no “p” del Celta, cuando tenemos al Euskera que es una herramienta preciosa, casi sin desembalar, me provoca un rechazo morrocotudo a todo el sistema académico-investigador-divulgador-editor y de mecenazgo.

El recurso a una jerga cursi para dar sensación de complejidad estructural a algo esencialmente sencillo, no es sino otra artimaña más para conservar el paradigma de la cultura greco-latina y su procedencia del Oriente en manos de unos acólitos.

Efectivamente, las lenguas se han creado y “decreado” en un ambiente. La lengua a la que yo me refiero y que suelo llamar “Eukele”, se creó en entorno amplio que he citado antes y que incluye la Macaronesia y las islas mediterráneas y en un periodo muy amplio, quizás 130.000 años. Su universalidad procedía de la apertura mental que brinda a los humanos el cambiar de ambientes y de problemas; de la necesidad de sobrevivir cada día y su homogeneidad en el alto grado de intercambio de miembros entre los infinitos grupos humanos que recorrían ese teatro.

Obviamente, para exhibir esto con detalle hace falta tiempo y disposición a una discusión “a pantalón quitado”.

Un abrazo a todos… y que siga la discusión.

Sobre el autor

Javier Goitia Blanco

Javier Goitia Blanco. Ingeniero Técnico de Obras Públicas. Geógrafo. Máster en Cuaternario.

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