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Alcudia

La primera Alcudia que conocí es la que en Valencia llaman “L’alcudia de Carlet”, un municipio de unos 6 x 4 kilómetros de la comarca de La Ribera, con un compacto núcleo urbano, cuya tierra llana está completa y primorosamente labrada hasta que se llega al canal que enlaza Júcar con Turia, allende el cual el Plá rocoso de la Perola remata el territorio por poniente.

 

Los locales repiten con total convicción que el nombre es árabe y que significa “el collado”.

 

Yo no percibí collado alguno, por lo que el nombre (que ya había oído muchas veces sin saber a qué lugar se refería), se me quedó grabado y con la curiosidad de resolver esa aparente incongruencia.

 

La siguiente Alcudia fue el valle más meridional y hermoso de Ciudad Real ya lindando con Córdoba, valle alargado que está limitado por el Sur con la Sierra de Alcudia o de La Madrona y por el Norte con la Sierra de la Solana de Alcudia y regado por los ríos Tablillas (hacia el Jándula) y Alcudia hacia el Guadiana, es decir, un gran valle que desagua hacia dos vertientes opuestas y que con sus cerca de 100.000 hectáreas, podía llegar a acoger a medio millón de cabezas de ganado en ciertos inviernos, cuando la ganadería itinerante era uno de los activos económicos y ecológicos de España.

 

Y es que justo donde nace el río Alcudia, también llamado Cabras, entre dos grandes coronas rocosas que son un mirador sobre el valle, se abre el Puerto Veredas donde confluyen muchas vías pecuarias y también ha aprovechado el “Ave”.

 

 

Lo recorrí en la húmeda primavera de 2011 y me pareció conocido porque un tratante de ganado –que nunca había estado allí- me lo describió décadas antes con la precisión con que los informantes explicaban a Estrabón (que nunca salió de su Turquía griega) los detalles del mundo.

 

Así como no me creí la explicación de la Alcudia valenciana, tampoco tragué que este hermoso valle de verdes pastos orlado por encinares en las cotas altas debiera su nombre a la evolución de “Fahs al ballut” que dicen significar valle de las bellotas, pero a mi me sale “alfalfa de bellota” (“fassa al baluwt”), también en Árabe.

 

Luego fueron llegando otras alcudias, por ejemplo la Alcudia de Veo, que quizás debiera llamarse “de Feo” por ser el Río Feo el que la da nombre, en lo más intrincado y hondo entre el Espadán y el Maestrazgo. En las cercanías de esta Alcudia si que hay un collado, el que se ve en el cruce de veredas en Las Torcas de la siguiente imagen, pero, ¿dónde no hay collados?. Collado a secas no es un determinante localizador; ha de llevar otras características.

 

 

No hay apenas noticias históricas de este agreste término, pero los cronistas apuntan al Árabe como origen de Alcudia y de otros varios lugares que nos hemos acostumbrado a verlos como tales.

 

Lugar singular de este término del Maestrazgo, son las cumbres rocosas de los Órganos de Benitandus, nombre genérico que se repite en treinta lugares de la península y las islas Canarias y que la Hipercultura ha definido siempre como “réplicas de los órganos de iglesia”.

 

Aunque hay grandes vacíos históricos, los primeros órganos se corresponden con la época dorada de Bizancio y llegarían a España, a alguna catedral en los siguientes siglos, pero trazando la senda que hubiera sido necesaria para que algún urbanita distinguido llegara a estos veinte lugares (agrestes como pocos, lugar de cabreros) a bautizar y hacer perpetuos estos nombres, se antoja imposible tal proceso.

 

La secuencia más probable es la que parte de “or”, elemento espigado, elevado, vertical físico o imaginario (como tutor, alcor, señor, humor…) y de “gan”, lo alto, lo más alto, así que sus nombres originales habrían sido del tipo “or gan”, vertical en lo más alto, definición que es la antítesis de lo cursi.

 

 

Como contraste a las alturas, hay una Platja de L’alcudia en Nules junto a los restos de un antiguo marjal y otro lugar llamado L’alcudia en La Safor, cerca de Gandía, a kilómetro y medio de la playa.

 

En el interior de Castellón, en las estribaciones de la Sierra de Espadán, ya cayendo sobre el río Millares, hay Alcudia y Alcudieta en una barrancada cuajada de alcornoques en que aparecen una, dos, luego varias “torres” de piedra, que cuando son múltiples, se llaman Alcudieta. Impresionantes desde el pasillo de la línea que viene de El Arenoso (en la parte alta de la foto).

 

Cuando el Vinalopó deja Elche, hay un entorno llamado L’Alcudia y una aldeíta llamada Alcudia, insertas en diversos nombres de aspecto prerromano: Vizcarra, Biscarra, Los Atzavares[1]… algunas relacionadas directamente con la mota o barra (“bizkerra”, loma) que se forma cuando el río Vinalopó suelta sus acarreos al ensancharse y bajar velocidad tras cruzar  el canal de Elche.

 

Y en Callosa d’en Sarriá, escondida entre los infinitos toldos blancos que protegen sus nísperos, llaman L’Alcudia a la terraza que baja hacia el Sureste.

 

En Benidoleig, las parcelas más cercanas al pueblo, fértiles a base de trabajo, tienen mucha piedra y las llaman Les Alcudies. Bajando hacia el río Girona, otra zona colindante se llama Els Pedregals, siendo frecuente que Alcudia esté cerca de pedregales o losas pétreas.

 

Dejando Valencia para bajar a Andalucía, la Alcudia de Guadix en la ribera de ese río, es otra entidad que se sabe prehistórica, pero que los cronistas locales dicen que en Árabe significa loma, otero “kudya”, lo cual es cierto para el Árabe Rifeño, pero no para el clásico, donde significa algo tan distinto, como “asunto”. Aún en el caso de que el Andalusí fuera como el Rifeño, la población no está en cerro alguno sino en el borde de la terraza superior de la rambla del Alquife, justo cuando este desagüe se incorpora al Guadix.

 

Alcudia es en Cádiz el extremo meridional, lo más áspero de la lengua de tierra que forma la “isla-península” de San Fernando.

 

También hay una Alcudia entre las serranías de Ronda y Bermeja (que arde estos días con un fuego tan potente que los chicos de la UME llaman “de sexta generación”), pero no es más que un asentamiento el la áspera vertiente Norte del Monte Bendito.

En pleno eje bético, donde se juntan Granada, Córdoba y Málaga hay un lugar que parece un diminutivo aunque no lo es: Casas de La Alcudilla, un poblamiento en ladera mirando a poniente.

 

Y subiendo a la Sierra de los Filabres, hay una aldea apretada que se llama Alcudia de Monteagud y se acomoda en las estribaciones de un pico “de tercera”, rodeada de otros formidables.

 

Quizá el apellido lleve un poco de guasa.

 

Pero para mi, la Alcudia por excelencia es la de Mallorca, la ciudad edificada en el istmo de la península de igual nombre y cimentada sobre una costra pétrea casi circular de varios metros de grosor y unas doce hectáreas de superficie por cuyo perímetro se elevó la muralla, la única placa en un amplio entorno ya que la ciudad está rodeada por  un anillo de varios kilómetros de tierras fértiles que no desaparecían hasta llegar a las faldas de La Talaia, como se puede ver en cartografía del año 1963, aunque hoy en día, la proliferación de urbanizaciones extra muros y grandes urbanizaciones (Ses Forques, Forteza, Es Bacarés, Marina Manresa, Mal Pas Bon Aire, Torre Mayor, Port y Platja D’Alcudia, etc.), carreteras y aparcamientos y todo tipo de construcciones aisladas, dificultan de forma radical cualquier análisis morfológico y tipológico del territorio. (Mapa de Portada)

 

 

 

Ver en la imagen de Google Earth en el extremo nordeste de la ciudad, el único punto donde aflora esta placa sobre la que se cimentaba la muralla..

 

Cerca de Manacor, en la plana mallorquina hay un lugar que se llama “Alcudiarrón”, que los locales suelen separarlo en Alcudia- Arrón. Esta segunda parte significa “buena piedra” y puede que no sea una casualidad que en su entorno haya varias canteras de caliza, algunas ya inutilizables por haberse inundado.

 

 

Si lugares con fonología parecida a Alcudia son abundantes, tampoco son escasos los que llevan el morfo “codia-codina”, como La Codia o La Codina ni los que llevan “gudi, gudin, godi, godin…” (desde A Gudiña a Vitigudino  y desde A Godiña a La Almunia de Doña Godina, población maña que lleva siglos buscando el hilo que les lleve a la rica Doña Godina), todos ellos emparentados con Alcudia.

 

Terminadas las alcudias, a veces aparecen partes morfológicas del nombre en estudio, como “Cudia Vella” en los exteriores de Mahón, donde en medio de huertas planas, se yerguen dos moles rocosas de unos quince metros de diámetro que se elevan unos metros sobre el terreno, como sucedía en Alcudia.

 

En los Montes de Europa, a más de 1.500 metros de cota, una cumbre con una cuenca visual impresionante se llama Cudiadello (evolución de “kudi ailo” atalaya). También en las estribaciones de esos picos se puede encontrar un mogote aislado y rematado por una cresta pétrea que llaman Cudiadiella y que además de llevar “una parte” de Alcudia, por un juego de palabras podría ser hermana de la Ciutadella de Mahón, cuyo nombre se “refundó” en el siglo XIII, volviendo al que decían los nativos ser el original y que podría tener el mismo origen de costra rocosa de la Alcudia mallorquina.

 

Quienes conozcan Cudillero y hayan subido a su atalaya, si también lo han hecho a la de Alcudia mallorquina, es posible que recorriendo con la vista desde ambas, mares tan distintos hayan podido pensar que “cudi” pudiera tener alguna relación con la observación (“kudi, kuti” es una raíz euskérica  que indica cumbrera, lugar dominante).

 

Así, agotando los recursos más inmediatos, queda Alcudia sin ser resuelta, pero negando con rotundidad que su origen sea árabe y signifique collado, loma ni otero, sino que es una voz muy antigua anterior a cualquier asentamiento, que apela lo mismo a grandes valles que a lugares minúsculos y que se considera muy probable que sea una evolución de “ar kudi a”, mirador rocoso, que la costumbre y la tendencia a hacer eles de las erres, una especie de lambadismo popular y cultural, las haya maquillado a lo largo de los siglos y los territorios.

 

[1] Los hipercultos de la zona asimilan este nombre a la pronunciación árabe del ágave que a partir del siglo XVI se trajo de América

Sobre el autor

Javier Goitia Blanco

Javier Goitia Blanco. Ingeniero Técnico de Obras Públicas. Geógrafo. Máster en Cuaternario.

3 Comments

  • Hola Javier!!!
    Magnífica entrada, como siempre.
    Estamos unos días por Vejer de la Frontera. Este pueblo, precioso por otra parte, está en la comarca de La Janda. Según dicen debe su nombre a la laguna homónima.
    Tienes algún dato sobre este topónimo de La Janda?
    Muchas gracias.
    Osasuna.
    Zalú.
    Huan.

  • Hola Javi!

    Te comento respecto a La Alcudia de Elche. Desde siempre me han dicho los sabios del lugar que el nombre viene del árabe y significa ‘lugar elevado respecto al entorno’. La verdad, no me atrevo a discutirlo; pero se parece mucho a la definición que das de ‘kudi’. Este entorno está más elevado porque durante generaciones se fueron superponiendo capas de ciudades… ciudades y materiales que luego sirvieron de cantera para la construcción de la ciudad islámica… quizás ahí lo de AR-KUDI-A???

    Un abrazo maestro!

    PM.

  • Hola de nuevo, Javi

    Una aclaración. Yo sospecho que en esta zona se hablaba algo parecido al euskera (o euskera evolucionado… o valenciano primitivo a partir de la evolución del prerromano…. como apunta Carme) hasta época bastante tardía; por eso en este caso, el topónimo Alcudia es posterior a la ciudad romana y se forma al abandonarse esta, suena duro pero hablamos ya de la edad media. Pasa algo similar con algunos topónimos del campo de Elche, donde se les da nombre una vez el terreno se forma y no había terreno ahí hasta hace 1000 o 500 años (Matola, Algoda, Puçol, Bayas, La Foia -La Hoya-,….

    PM.

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