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Arroz

Es la semilla de una hierba poácea, la “Oryza sátiva”, que en sus cientos de variedades, es desde hace siglos el cereal más consumido del mundo.

El nombre de esta planta y semilla es casi uniforme en la totalidad de Europa, variando desde el Griego “ryzi” (antiguo “oryza”), hasta los “orez, riisi, ris, riso, risu, riz, rizs, le riz…” y teniendo que escapar hacia el Este, al Turco (“pirinç”), al Kurdo (“xwarin”) y a las lenguas de India (“cavala, chaaval, cokha, nasi…”), para encontrar opciones diferentes.

¿Cuál es la explicación oficial?… Pues que si bien el “arroz” del Castellano no tiene una etimología segura, se postula que vino con los árabes y que en el “Árabe Hispánico” de las aljamías, se llegó a llamar “arráwz” a partir de las formas marroquíes “ruz, rawz”.

Obviamente en Arabia no había arroz y este nombre lo habrían tomado prestado en su tránsito por Egipto, del Griego “oryza”.

Es curioso que salvo en los diccionarios muy completos de Latín (en los que usa el nombre griego), no figure nombre alguno para este cereal que está en todos los romances y en todas las lenguas indoeuropeas, con excepción de las védicas. La paradoja la explican los sabios de la lengua asignando el nombre a una época posterior a la desaparición del Imperio, pero tal mecanismo no aguanta un análisis general.

Las lenguas orientales españolas le llaman “arrós” y es muy probable que este sea el nombre vernáculo y que las variantes europeas se hayan formado a partir de una aféresis inicial y las variaciones típicas posteriores.

El asunto es que en las variedades más comunes de arroz, la cutícula que cubre el almidón interior, es tan dura, que al agitar las semillas en un cuenco, su sonido remeda al ruido de la gravilla al ser movida con energía y esto es lo que parece significar en Euskera “arr” (piedra), “ots” (sonido); es decir, “suena como piedra”, una forma precisa de diferenciar al arroz de la avena, cebada, trigo o centeno, que no suenan así.

No soy el único que ha llenado una botella de polietileno con un poco de arroz y la ha hecho sonar como una maraca; en internet hay infinidad de fotos como la siguiente.

El arroz tiene otras ventajas sobre las piedras, como que la diferencia de tamaño entre granos de un mismo cultivar es menos de 0,002, que su dureza no es suficiente para dañar las paredes de las maracas, ni genera polvo que pudiera alterar las características del sonido…

¿Sera por eso que las maracas se llenan con arroz?.

Sobre el autor

Javier Goitia Blanco

Javier Goitia Blanco. Ingeniero Técnico de Obras Públicas. Geógrafo. Máster en Cuaternario.

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