Alhaja o alaja.

Si hoy en día se consulta a Internet sobre qué es una alhaja, después de un montón de anuncios de joyerías y locales de empeño, la imagen que sale en primer lugar es la imagen de portada.

Un hatillo de sortijas, cadenas, pendientes y pulseras; joyas a granel.

Pero si se busca en las referencias de hace cuatro siglos, con este nombre se referían sobre todo a los elementos “menores” o decorativos que había en las viviendas. Covarrubias describía “colgaduras, tapicería, camas, sillas, bancos, mesas…”, lo que en latín era “supellex lectilis”: muebles, ajuar, vajilla, instrumentos complementarios…, aunque alguno de sus asesores le apuntaba que “vale presea o joya” y en árabe “jawhara”, algo lejano al sonido de “alaja”, pero que la internacional de hipercultura asume con ligeros retoques lo que proponía el sabio latinófilo Joan Coromines: “del árabe  clásico“haÿa”, objeto necesario ó “de las consonantes “h-w-y”, “ser necesario””, tomado del supuesto árabe andalusí “الحَاجَ (alḥáya), variante de “ḥāyah”, necesidad, aunque les acosa la duda y sugieren que quizás sea más acertada su procedencia -también del árabe- “ḥilyah”, adorno…

En fin, cuatrocientos años después estamos igual, no sabiendo si la alhaja es algo muy necesario o un bello adorno no exento de valor…. He preguntado a unas 25 personas de más de 40 años y todas me han dicho, que lo segundo y en esta tesitura me pregunto, ¿porqué si en árabe a las joyas y a las alhajas se les llama igual, “مجوهرات mushaharat”, estos sabios se empeñan en que las halajas son necesarias y quieren que su origen sea árabe a toda costa y derivado de “ḥāyah”?

Es que echando un vistazo al euskera y pronunciando como un chico de Jaén que conocí, “arajas”, veo la voz mucho más cerca de “ará”, algo así como he ahí y “axæ” elegante, pulido, que juntas suenan “araxa, araja” y finalmente, por ese lambadismo insuperable, alhaja, muestra, elemento bello (en absoluto necesario), como el “bijou” de los franceses que creen muy suyo y no es sino el equivalente a un “bitxo”, en vascuence algo raro y curioso, como aquellos escarabajos brillantes que los egipcios transformaban en joyas.

Y es… es que todo es mucho más antiguo que Grecia y Roma; ya la Dama de Elche iba alhajada cuando los Omeya eran solo caravaneros.