Extraviar, desperdicia, mal usar, descuidar… y hasta una decena de verbos tratan de emular a este “perder” tan completo que lo oficial nos dice desde hace casi cuatro siglos, que viene del nombre latino “perdere”, tratándose de explicar según “per” (completamente) y “dare” (darlo todo), pero suena tan forzado, tan voluntarioso eso de “darlo todo”, cuando la pérdida suele ser algo no percibido ni deseado, que choca con la idea tan clara de la semántica que se basa en percepciones profundas y contrastables, no en apaños lingüísticos… que invita a sondear otros caminos.
Comenzando por el latín, donde se diferencia la pérdida involuntaria o inconsciente de la negligente, se tiene el “perdo-didi-ditum” como esta segunda, pero el “amissio”, tan lejano de “perder”, para la primera, que es obligado pensar que en el inicio eran verbos radicalmente distintos no solo en sonido, sino en mensaje.
Es curioso -sin embargo- que en la totalidad de las lenguas “latinas”, la pérdida inconsciente sea puy parecida a “perder”: “perdre, perde, perder, perdere, pérdre, perca, pierde…” y tan lejana al “amittere”, que viene a la mente una idea relacionada tanto con el perro mordedor, como con las prendas muy apreciadas o el prender (no de quemar, sino sujetar, colgar, ceñir) algo del pelo o de una ropa, sujeción que no es fácil de desechar. Imagen de portada.
Esa raíz que es “perré”, apretar haciendo mella, dejando marca como la dejan los colmillos de un perro o esa llave que usan los fontaneros para hacer girar los tubos de hierro y la llaman “llave perro” por las señales de apriete que deja, está en el euskera y entreverada en muchas otras voces.

Así, “perre tu” es en euskera, la acción de apretar y el prieto castellano, el participio directamente relacionado, de igual manera que “ede” es en vasco la acción antagónica, el extender o aflojar; el relajar la presión con que se asía[1] algo, con la posible consecuencia de desprenderse y perderlo y el verbo definitivo “perre ede”, perder, cuyo origen sería vasco, habiéndose conservado en los romances pero no en el latín.

El Diario Vasco: El atxiki a Peña II apaga al tolosarra …
[1] Por cierto, este verbo “asir”, no viene de asa alguna, sino de “atz”, dedos y “atz i”, acción de prender con ellos; así en el juego de la pelota a mano, hay una “falta” que perciben los árbitros, falta llamada “atxiki”, realmente, una “micro retención” de la pelota para dirigirla con los dedos, en lugar de impulsarla de golpe… Ver imagen del periódico.
