No hace falta mucha inteligencia para ver la proximidad entre aldea y aldeaño, que por una ligera alteración metatésica dio “aledaño”, voces clásicas las dos del encabezamiento que los sabios de la regulación llevan siglos amasando con posibilidades remotas sin dar pie con bolo, para acabar diciendo -últimamente- que aldea viene del árabe “day ha”, granja y que se aceptó en el castellano ya en el siglo octavo (recién llegados los moros…).
Sin embargo, para el “aledaño”, juran que es una alteración medieval del latín “ad latus” (hacia un lado).
Y llevan siglos quedándose “tan anchos”, aunque los más listos no lo tenían claro antes ni lo tienen ahora.
Así, Covarrubias, que quería que la aldea fuese latina, iba de babor a estribor tanteando si pudiera ser alteración de “artegia” (población de labranza), de “aldeçano”, derivado de décima o diezmo, por ser lo que los arrendadores pagaban o del verbo griego “aldano”, por criar ganado… o del también griego “komu”, porque comían juntos amos y criados… no dejando de peyorar a aldea y aldeanos por su rusticidad y por “no saber leer mas que en el libro de su aldea” y de citar la posibilidad de la procedencia arábiga, aunque (literalmente), “no alcanzo su origen”.
Para el aledaño, Esteban decía esto:

Queriéndolo relacionar con los lindes o “limes” latinos.
En resumen, nada. Todo igual que ahora, cuando los sabios de reemplazo de aquéllos latineros, dicen que viene claramente de la forma tardía “adlatanus” derivada de “ad latus”.
Cualquier hablante de euskera, desde niños de ikastola hasta viejos de campo, mar o villa, saben que “alde” es un adverbio vasco de lugar que significa “entorno próximo”, cercanía, siendo docenas las voces derivadas que incluyen este concepto[1], que el “latus” latino no puede fagocitar por significado ni proximidad sonora.
Así, “alde a” es un núcleo habitado cercano a lo capital (generalmente a la ciudad) y “ald ena”, con el tiempo evolucionado a “aldeana” y por la imposición de la diferencia genérica del castellano, “aldeano”, fueron respectivamente el habitante indiscriminado de una zona periférica, pero no remota, la mujer que vivía en ella y el varón con igual condición.
[1] Aldedun, aldeen, aldegain, aldegarri, aldegile, aldegoi, aldeko, aldenatu, aldendu, aldeoste, aldera, alderazi, alderdialderri, goizalde, arratsalde ….
