Este morfema aparece en el euskera de hoy en día muy devaluado; apenas hay memoria de que, como lexema, “le” denominaba a la arena fósil, siendo más frecuente encontrarlo como “leharri”, piedra arenisca o muy ubicuo como sufijo que señalaba actividad (“egile”, actor de “egin” y “le”), pero no es difícil demostrar que otrora tuvo numerosas funciones, todas ellas olvidadas, pero de las que quedan muchas voces que apuntan a aquel antiguo valor.
El principal es “le” como mando directo, instrucción o encargo; también jerarquía o potencial, que ha dejado su impronta en voces vascas, castellanas e incluso foráneas.
Así, “leen” del euskera, acepción como primero, preminente ya sugiere lo que “lehoi” (león) certifica con “le (h) oi”, habituado a mandar, mandón; característica del felino rey que pasó a león, a leo y a muchas de sus variantes occidentales todas derivadas de “le”. Imagen de portada.
También “lege” (sonido legue), que dio la “lex legis”, ley y todas las variantes posteriores, viene a decir “aplicación del mando”, a partir de “le ege” (“egué”, acción)…
La letra que se dice venir de “littera”, rasgo, signo escrito, no es generalmente y absolutamente aceptada, pues muchos opinan que la letra fonética en latín se llamaba “elemento”, siendo más creíble que su origen estuviera en la función de transmisión: “Le darrá” equivalente a “transmisión de la orden”, ya que “drá, darrá”[1] tenía ese valor en euskera.
Lección tampoco vendría de “lectus”, escogido, sino de “le esi”, donde “esi” es educación, enseñanza a través de “le esi oi”, “leción”, hábito de educación (como en león, con evolución de “oi” a “on”).
También es dudoso que lego procediera del “laikos” a través del latín “laicus”, porque los legos estaban enraizados en las órdenes, siendo probable que su denominación se refiriera a la carencia de mando alguno, por ser los últimos del “ranking”; así, del original genérico “le ga”, sin autoridad, las lenguas con diferenciación por géneros hicieron lego para el masculino.
En euskera, el timón de las embarcaciones se llama “lema”; literalmente, “lo que genera el mando”, lo que dirige y esta voz ha dado origen a la híbrida británico-vasca “leman”, timonel, capitán; hombre del timón.
[1] Hoy en día “dara ma”, produce transporte.
