Euskera Gramática Sociedad

Ajedrez.

En mi infancia, alrededor de los diez años, los niños empezábamos a sentir interés por el ajedrez, primero a conocer las piezas, luego sus movimientos y -casi a la vez- las estrategias para “comer” las del enemigo.

El tablero acristalado solía descansar encima de un armario y cuando venía algún tío a casa, yo me aprestaba a colocarles las piezas, que bien ajustadas, dormían en una sencilla pero hermética caja de madera, conjunto que nos decían “había sido hecho en la cárcel por los presos de la guerra”.

Cuando cumplí veinte años, aprovechando las “guardias imaginarias” y los palos de dos escobas, yo me tallé uno entero que aún conservo.

Juego muy antiguo, ha permanecido sin cambios cerca de una decena de siglos. Imagen de portada, Fausto y Mefistófeles jugando una partida.

Respecto a este nombre, es curioso que solo portugués y gallego usen uno parecido (en euskera aunque en la calle se use “axedreza”, la pasión depuradora que promovió la academia a partir de las primeras décadas del pasado siglo, sentó “xake” como preferente, seguramente para alejarse del castellano y acercarse a lo internacional más abundante) mientras en el resto de las lenguas cercanas se normalizan dos formas principales, una sobre “ska”, con variantes como “scach, scacs, scacchi, èchecs, skaki, skák, sjakk y el neologismo latino scaccorum…”, otra sobre “chess”, en lenguas de India y en inglés así como otras menos comunes y aisladas, como “daba”, “male”, etc.

Para las formas más abundantes, la etimología oficial dice que se originan en el persa “shâh”, rey  y “mat”, muerto. Para la otra, se cita como origen al al sánscrito “chaturanga” (cuatro ejércitos), que pasando por el persa quedó en “chatrang”, los árabes lo modificaron a “shatranj” y el francés antiguo tomó como “esches”, piezas de ajedrez.

Para el castellano resuelven la pesquisa, con que en árabe hispánico se decía “as sanranj”, vocablo que se asimiló a “acedrex” y que metastizó a “axedreç” para quedar así, pero, además de los saltos imponderables que se proponen, en el árabe andalusí y marroquí, al ajedrez se le llamaba y llama “sentruz”.

Covarrubias a finales del XVII, le llamaba “axedrez” y sugería que su nombre derivaba del inventor del juego, un tal “Xerses”, aunque daba entrada a su amigo y arabista Diego de Urrea, que sentaba los orígenes persas en “sadreng”, comezón, inquietud, alterado por los árabes a “xatrang” y -por fin- ajedrez.

Como siempre, una consulta al euskera, deja conjeturas, manipulaciones y saltos tramposos enfrentados al ridículo, para ofrecer una explicación nítida que se basa en la esencia de este juego en dos palabras que no se apoyan en alteraciones ni forzados; la primera es “axe”, un adjetivo que indica distinción, elegancia, refinamiento… y la segunda, “deretxa”, equivalente a ocasión, oportunidad, coyuntura…, precisamente lo que buscan ambos contendientes, un juego inteligente apoyado en la estrategia doble de conocer el potencial de las figuras y la psicología del contendiente para eliminar al rey contrario.

Ajedrez: “Axe deretxa”, el triunfo de la inteligencia y la elegancia sobre la fuerza bruta.

About the author

Javier Goitia Blanco

Javier Goitia Blanco. Ingeniero Técnico de Obras Públicas. Geógrafo. Máster en Cuaternario.

Leave a Comment

El tamaño máximo de subida de archivos: 10 MB. Puedes subir: imagen, audio, vídeo, documento, hoja de cálculo, interactivo, texto, archivo, código, otra. Los enlaces a YouTube, Facebook, Twitter y otros servicios insertados en el texto del comentario se incrustarán automáticamente. Suelta el archivo aquí

This site uses Akismet to reduce spam. Learn how your comment data is processed.