Sabías que además de las famosas Cornellá de Llobregat y del Terri, que los sabios historiadores dicen haber sido fincas (Cornelianus) de un tal Cornelius, retirado romano egregio del que no se atreven a dar detalles porque podría oler a chamusquina (El nom Cornellà deriva del cognom romà Cornelius, que es podria referir al propietari d’una explotació agrícola, fundus Cornelianus. El nom suggereix l’existència d’un assentament important del que en són bona prova les troballes abundoses de restes romanes arreu del terme: deixant de banda les estacions de Cal Menut a Corts i Ermedàs, i el dolium o gerra de Santa Llogaia, dins el terme estricte del poble de Cornellà han aparegut tres jaciments més), el mito se ha hecho fuerte y ya en todas partes se cita la posibilidad del tal Cornelius o de tocayos suyos?
En la foto de portada (hacia 1905) en que se ve la feraz huerta de Cornellá del Llobregat, que se interrumpía en la línea en que comenzaban la cuestas y que fue escrupulosamente respetada, edificándose la población en la zona no regable, fue cortada al final de los años 60 por la autovía B 23 y luego por la E-90. Imagen actual.

Pero la Toponimia burlona, se empeña en mostrarnos Cornellas lejos de los valles catalanes, en lugares ásperos donde no pudo haber fincas y todo un surtido de nombres parecidos que sugieren un origen común para todos ellos, nombres que exceden la península y llegan a Cornualles en el suroeste galés.
Por ejemplo, donde se juntan las fronteras de La Coruña, Lugo y Pontevedra está la aldea y monte de Cornella; hay otro monte de A Cornella en plenos Ancares, un Alto de Cornilletas en las Cuencas Mineras de Teruel, un Barranc de Cornellá cerca de Vidreres, en Girona, otro de Cornudella en la Serra de Pallou (Tremp) y un tercero de Corniallas en Ordesa.
Otro barranco del Cornellón entre Caspe y Escatrón y una aldeíta llamada Boicornello en La Coruña oriental. También un bosque de Sant Cornell y Muntanya de St. Corneli en Tremp e infinidad de Corneales, Cornedo, Corneira, Cornillas, (algún Cornelio), Cornellana, Cornelle, Corniella, Corniles, Cornilletas…

Varios Cal Cornella, Cornellá, Cornellas, Cornei y Cornell cerca de la Seu d’Urgell, en el aeropuerto de Girona, en Santa María d’Oló y en una docena más de lugares, además de otros muy parecidos, como Cornellana, villa asturiana para la cual los genios de la lengua e historia proponen lo mismo que para las catalanas, un rico Cornelio que tuvo fincas (Corneliana) hace diecisiete siglos.
Illa Cornella en Arousa es un islote de apenas setenta metros.

En esta cartografía de principios del siglo XX, el antiguo Camino de las Huertas transformado en la carretera a Calafell, marcaba el límite entre las tierras fértiles de la ribera y los viñedos de la ladera, donde actualmente se asienta la ciudad.

También hay un Cornelio en la sierra de Sevilla, donde la Loma de la Cabrera, hace un morro agudo y peraltado.
Aparece Cornica (coronica) como diminutivo de Corona cerca de Boca de Huérgano y diversas Cornilla y Corniella como aparente apócope y variante de Coronilla; también Cornielles como alteración de Coronilles y varias Coronela en singular y plural; en resumen, la comprobación de la morfología de una gran parte de los lugares con estas variantes, apuntan a la combinación de “go”, parte superior, “oro”, totalidad, completamente; “n”, genitivo y “ei-egi”, borde; “a”, artículo, formando inicialmente la frase, “go oro n ei a” y luego su contracta, “gorneia”, con el significado de “borde alto continuo”, una cuesta que se ha indicado en amarillo y que corresponde a la línea en que la llanura fluvial se interrumpe, con el morro de Merender, ahora totalmente ocupado por la trama urbana de Cornellá.
