Alimentación Ecología Euskera Prehistoria Sociedad

Perretxikos !

Así llaman en el norte de Navarra y en las zonas de prados de altura de Gipúzkoa y Bizkaia a la Seta de San Roque (“Calocybe Gambosa”), una delicia de elementos minúsculos que suele aparecer en zonas montanas pastadas a diente por ovejas, mediada la primavera.

En el resto de Euskadi se llama “ziza zuri” (seta blanca).

Suele crecer en círculos o líneas que indican las localizaciones de sus partes subterráneas (imagen de portada) que se repiten varios años y facilitan su recolección, no siendo extraño que quienes buscan explicación para nombres que suenan claramente a euskera, hayan reconocido a esta lengua en cuanto a “txikos”, pero busquen afanosamente en los alrededores, dando con el catalán, occitano, francés e incluso gascón “berret”, boina, sombrero, para hibridarlo con “txikos” y crear “berretxikos”, sombreros pequeños.

Las dudas comienzan pronto, no solo porque los catalanes los llaman “moixernons” (quizás relacionado con “moix”, deshidratado, porque así se conservaban antiguamente) y en algunas zonas de Castilla, “manserones”.

Otros relacionan el nombre con la perra chica (cinco céntimos) de plata de 1870, por la semejanza del tamaño diminuto de los sombreros con esta moneda. Siguiente figura.

Pero llegando al euskera, la complejidad continúa, porque “perretxiko” no es exclusivo de este “Calocybe”, sino que es actualmente el nombre genérico de todas las setas tras haberse perdido o cambiado por “ziza”, el original que debió de ser “ze eta”, equivalente a “poco aporte” o “poco provecho” y que el castellano ha conservado sin que nadie se atreva a proponer una fuente de origen.

Otros nombres del euskera diferencian a los hongos[1]: “ointo, onjo, ondo…” de las setas, “ziza, zuza”, aparte de los infinitos nombres particulares de cada especie.

A fin de cuentas, hay argumentos para plantear que el nombre genérico de “perretxiko”, es adecuado para todas las setas, siendo en realidad una ligera alteración de “berriz eiko”, frase que contiene el adverbio “berriz”, de nuevo, con insistencia y “eiko”, suceso, acontecimiento, refiriéndose a la extensamente conocida experiencia de que los setales, vuelven a aparecer en los mismos sitios de años anteriores cuando las condiciones son oportunas, aunque no haya señal alguna de ellos, porque allí yacen sus hifas y toda la parte subterránea, sin perjuicio de que las esporas pudieran llevar su presencia a otros lugares adecuados.

De “berriz eiko” dio en el popular y fácilmente memorizable “perrotxiko”, no habiendo que olvidar que hubo hábitos populares hace un siglo, como la costumbre de mi abuelo Paulino, cada vez que hubiera setas en casa, que bien fueran “gibelurdiñes”, “gorringos”, “galanpernas”, “makal zizas” o “ziza zuris” lo que se salteaba en la sartén, él sacaba su brillante perrochico de plata y lo echaba en la salsa, esperando que no se pusiera negro (señal de alarma venenosa) y poder dar cuenta del almuerzo.

Es un mecanismo general por el cual, lo vulgar y facilón desplaza a lo inteligente elaborado durante milenios, quedando toda esta sabiduría -que antes era pura semántica condensada- en el olvido.

[1] Que no se cree provengan de “fungi” sino de “on go”, forma que se evita en ambientes cultos creyéndola préstamo y que es una frase neta: “lo bueno lo de arriba”, para diferenciar la calidad culinaria del sombrero respecto al pie.

About the author

Javier Goitia Blanco

Javier Goitia Blanco. Ingeniero Técnico de Obras Públicas. Geógrafo. Máster en Cuaternario.

Leave a Comment

El tamaño máximo de subida de archivos: 10 MB. Puedes subir: imagen, audio, vídeo, documento, hoja de cálculo, interactivo, texto, archivo, código, otra. Los enlaces a YouTube, Facebook, Twitter y otros servicios insertados en el texto del comentario se incrustarán automáticamente. Suelta el archivo aquí

This site uses Akismet to reduce spam. Learn how your comment data is processed.