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Marruecos en España

Hasta la llegada de la héjira en Marruecos se hablaban varios dialectos rifeños o thamazhig y fueron los conquistadores los que le llamaron “Al Maghrib al Aqṣa” por su situación en lo más lejano hacia el oeste, voz de la que derivó “Al Magreb, al Magribiya”, pero las explicaciones que se dan sobre el origen de Marruecos, no hay quien se las crea.

Valle de Dades en Marruecos. Imagen de portada.

En efecto, asignan el nacimiento del nombre del elemento territorial mayor, a la esencia de la ciudad de Marrakech que en un proceso absurdo dio nombre al país y al estado, una ciudad que explican se llamaba “Amur Akus”, algo tan alambicado como “protección de Dios” y de ese Amurakus derivó Marrakech y Marruecos que los portugueses divulgaron por el mundo; punto.

Una historia rocambolesca que no coincide con los profundos procesos sociales, vitales y lingüísticos que en realidad suceden, no en la cortísima duración de la vida de un personaje, del desarrollo un suceso o del lapso de un poder de moda, sino a lo largo de cientos o miles de años en que los pueblos experimentan en territorios nuevos o con circunstancias nuevas para condensar con gran precisión y lógica los nombres de los lugares para que sean recordados con poco esfuerzo por la población y por los visitantes.

El nombre “marrueko” tiene una indudable sonoridad vasca y el orden de sus fonemas, “marr”, trazo, raya, hendidura, surco; “u”, extenso, amplio y “ego, eko”, estable, propenso, permanente…, indica la existencia de una superficie amplia y con surcos o rayas, un entorno preferentemente rocoso que los fenómenos físico-químicos de rango geológico han multiplicado. Sierra de La Cabrera, Madrid.

Berrueco es un término prerromano de gran uso en la España con afloramientos de granito, que consiste en cabezos del batolito subyacente, que asoman en numerosos altos relativos y que se parece mucho a Marrueco en nombre y significado. Imagen siguiente.

Colabora a ampliar la sospecha de falsedad o de manipulación interesada el comprobar que en España hay varios lugares de gran personalidad llamados “marruecos”, cuya antigüedad es órdenes de magnitud anterior a la época medieval, siendo -por tanto- nativos y siendo perfectamente posible que lugares parecidos se hubieran llamado así al sur de Gibraltar.

El Arroyo del Marrueco en lo más abrupto de la Sierra Margarita de Cádiz.

El Paso de Marruecos está en Cazorla, igualmente agreste en una estrecha hoz del Guadalquivir.

Más oriental, en el límite meridional del Parque de Aigues Tortes y a más de 1400 metros de cota, está La Font del Marrueco.

Los Marruecos es un vallecito cerca de Alajar en las proximidades del Odiel; zona, también muy agreste, cuyo nombre se repite en otra llanadita entre cumbres, en el Andévalo. También en El Andévalo están las Solanas de Marruecos, unas laderas ásperas en las que la repoblación no ha sido muy exitosa.

Tan al norte, como en las cercanías del Cabo Busto en Asturias, El Marrueco es una explanada donde comienza el barranco más septentrional de ese cabo.

Marruecos, un “malpaís” navarro en la ribera del Arga, forma una pendiente casi vertical muy abarrancada.

Marruecos es el nombre de un predio en Ribera del Fresno, Badajoz y una zona cultivada en El Condado, cerca de Valverde del camino y el Morro Marruecos, un entorno montaraz con numerosos morros o cotorros, en Ciudad Real.

Del Peñón de Marruecos, en la Puebla de Cazalla, ya apenas queda nada, ya que una cantera en setenta años ha desfigurado un verdadero hito de interés comarcal e histórico.

En Portugal, la corrección lingüística, además de evitar la “r” doble, cambió la diéresis “ue” por “o”, como se puede ver en el Cerro de Marocos en Monchique, Algarve y en Francia algo parecido que se duda que sea por copia a los portugueses, en el Col du Marocaz. Imagen siguiente

Italia que no renuncia a la erre doble, tampoco gusta de las diéresis, así que tampoco hay réplicas del “marrueko” español, que en principio era un apelativo para zonas rocosas con marcadas diaclasas, grietas o fracturas y no una alteración de la ciudad de Marrakech.

Sobre el autor

Javier Goitia Blanco

Javier Goitia Blanco. Ingeniero Técnico de Obras Públicas. Geógrafo. Máster en Cuaternario.

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