Nuestros amigos británicos quieren que su verbo “perder” sea una evolución de una forma “proto germánica” que hubo de existir, algo así como “*lausa” que equivaldría a la ruina o derrota y la desarticulación de un ejército y que la ven en el antiguo Noruego, como “los”, en el antiguo Inglés, “forleosan”, en el viejo alemán, “forliosan” y que en el reconstruido Proto Indo Europeo, daría “*leus”, tiempo verbal de la raíz *“leu”, madre de todas las pérdidas.
Pero ninguna de las lenguas allende el Indo tiene una forma siquiera cercana a “los” ni la hay en las latinas ni eslavas, aunque el Euskera si tiene una especie de tropo que con la forma sonora “luz” (“lus”) señala a los que se retrasan en una marcha y de alguna manera, se pierden o pierden el rastro, siendo una forma reflexiva de perderse uno mismo u otros.
Voz que equivale a largo y a distante y que encaja muy bien con el sentido trascendental que en la antigüedad nómada tenía el perderse respecto a su grupo, despiste que podía suponer la muerte o destinos aún peores, pero que no es racional relacionar con la desarticulación de un ejército, una forma de organización “reciente” que no pudo esperar a ser operativa para crear un verbo tan importante, porque perderse objetos, animales domésticos, piezas de caza y personas del grupo… se han perdido siempre.
También en las lenguas germánicas hay rastros del euskera… así, a bote pronto, se me ocurren las siguientes inglesas: Bend, bit, body, club, label, like, lorry, lunch, money, season, sting, water…
